Autora: Dra. Teresa Susana Pacheco Cedeño

 

 

INTRODUCCIÓN


El concepto de zoonosis es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1956, como aplicable a cualquier enfermedad que de manera natural es transmisible de los animales vertebrados al hombre, siendo modificado en 1959 por el comité de expertos de la OMS, para  denominar así a las enfermedades que se transmiten entre los animales y el hombre, con ello se pretendió adjudicarle un sentido más amplio y menos antropocéntrico (Schwalbe, 1969,  Concise Veterinary Dictionary, 1988).


Un número importante de personas viven en lugares muy pobres, en áreas urbanas superpobladas o se desplazan hacia ambientes naturales con propósitos de asentamiento y trabajo. En el desarrollo de una enfermedad infecciosa están involucrados diferentes componentes: agente causal, reservorio del agente, puerta de salida del agente, mecanismo de transmisión, puerta de entrada del agente y susceptibilidad del huésped. Es evidente que produciendo una interrupción en alguno de los eslabones de la cadena de transmisión la enfermedad infecciosa no se producirá.


En mi experiencia profesional de la veterinaria, he podido palpar la presencia de las zoonosis, inclusive en personas que no tenían el mínimo conocimiento acerca de su padecimiento, mucho menos del origen de la enfermedad que estaban pasando y que eran sometidas a diferentes pruebas diagnósticas y a innumerables e inútiles tratamientos, en un largo camino que se suponía dirigido a ayudarle y que muchas veces terminaba en su fallecimiento.


Estas observaciones me llevaron a preguntarme en diferentes oportunidades ¿Cómo se puede ayudar a la población, sobre todo a la rural por su mayor exposición, en la prevención y el control de las zoonosis, enfermedades que se las transmiten los animales que son sus amigos, sus aliados en la subsistencia diaria? ¿Cómo podemos involucrarnos los médicos humanos y los médicos veterinarios en esta importante labor de salud pública? ¿De qué manera en nuestros estudios de pregrado se pueden integrar los conocimientos sobre zoonosis para ambas profesiones? ¿Cómo la Educación puede participar en esta actividad de prevenir la transmisión de estas enfermedades? ¿Es que el proceso educativo no cumple a cabalidad con su propósito fundamental como lo es llevar el conocimiento a la comunidad, a través de los profesionales adecuadamente capacitados, para solucionar los problemas que la aquejan?


La enseñanza debe ser esencialmente concientizadora de masas, y no el mero "aprendizaje" de ciertos contenidos; por su parte, esa concientización dotará a los sectores populares de herramientas y medios para discernir su posición social y poder dar cuenta así de la relegada situación en la que se encuentran. Este desentrañamiento provocará la movilización necesaria para generar los cambios que la situación amerita.


Basándome en esta premisa he concebido el propósito de este trabajo,  enmarcado dentro de la ciencia de la complejidad, el cual es construir una teoría educativa en los estudios sobre zoonosis para la articulación de estas patologías en los curricula de las carreras de veterinaria y medicina en Venezuela, que podría responder las preguntas formuladas.


CAPÌTULO I
EL DEVENIR EPISTEMOLÒGICO DESDE LOS
COMPONENTES TEÒRICOS SOBRE  EL  
COSMOS DE LA COMPLEJIDAD
Posición de la investigadora


Cuando le preguntaron a Edgar Morin el porqué de un pensamiento complejo, justo antes de la instalación del primer congreso sobre este tema a finales del 2000, dijo que el término “complejo” no era una respuesta ni una solución, sino un “desafío al pensamiento”. De ahí nuestra incapacidad de dar una definición sencilla de toda una corriente que, más que proponer recetas de cocina, formula reflexiones sencillamente… complejas. Si hay alguna forma de acercarse a la tesis nodal de esta corriente filosófica es percibiendo al pensamiento complejo, como un intento por comprender el entramado de la realidad, la incertidumbre, la contradicción, lo que ha quedado oculto entre el facilismo de la simplicidad.


La complejidad tiene que ver con la aparición del cambio, del devenir, la constitución de nuevos órdenes, donde el mismo devenir se convierte en principio constitutivo y explicativo, con considerar  al ser humano, metafóricamente hablando, como un sistema complejo de tipo negantrópico con capacidad biocibernética, lo cual significa, siguiendo la Teoría de Sistemas de Bertalanffy (1978), que cada uno de sus distintos componentes se encuentran relacionados entre sí, que requieren un gasto energético para el mantenimiento de sus funciones y que además poseen mecanismos de autorregulación para tratar de mantener la estabilidad de dicho sistema.


En general, el conocimiento complejo tiene más un carácter de “comprensión”, soportado y justificado por algunas explicaciones de las ciencias naturales, pero no se agota en la relación de unas pocas variables, sino que siempre supone “algo más”. Es una comprensión a la que no se llega, sino hacia la cual el pensamiento se orienta. La búsqueda y los planteamientos de la complejidad funcionan como ideas regulativas, es decir, como ideas que orientan una actividad, pero que nunca se alcanzan por completo. Resulta inapropiado hablar de “teoría” compleja, o del conocimiento complejo como una “disciplina”, a no ser que se tenga en cuenta siempre su necesaria incompletitud.


En síntesis, la complejidad es un modo de pensamiento que vincula tanto el orden, lo universal y lo regular, como el desorden, lo particular y el devenir. Señalando nuevamente a Morín (2003) es el tejido de eventos, acciones interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico.


De acuerdo a Leal (2005), es una forma de dialogar con la realidad, más que simplificarla y absorberla en su totalidad, reconoce lo inacabado e incompleto del conocimiento, el conocimiento completo es imposible. La complejidad descansa en tres principios: el primero es el principio dialógico que significa que los opuestos se entienden, se complementan, el segundo es la  recursividad organizada, principio que representa que las causas pueden ser efectos y los efectos pueden ser causas y en tercer y último lugar el principio hologramático o lo que es lo mismo el todo está en las partes y las partes están en el todo.
Contribuye a esta tesis doctoral el pensamiento de Freire, representante singular de muchas de las experiencias educativas de base que se han desarrollado en América Latina desde los años 70 en adelante, con una perspectiva de cambio social y de transformación política. Su pensamiento sistematizó las ideas de la educación popular, de educación participativa, de movilización cultural y de liberación de los sectores marginados a través de la acción asociativa.


Freire inaugura una teoría y práctica de la acción social que caracteriza un campo cultural en el que el conocimiento, el lenguaje y el poder se intersectan a fin de producir prácticas históricamente específicas que promuevan e inventen un discurso mediante el cual se desarrollen políticas de la voz y la experiencia que generen cambios a favor de la dignidad y una cultura de respeto a los derechos humanos. Por eso, su proyección se ha dejado sentir, igualmente, en la animación socio-cultural, la cultural popular, la organización comunitaria y la educación para la reivindicación de los derechos fundamentales.
La propuesta de educación planteada por Freire, reconoce que los grupos intervienen en las dinámicas sociales desde una racionalidad donde se mezcla lo narrativo, lo argumentativo, lo sapiensal, lo mágico, los sentimientos, los imaginarios, la voluntad y el cuerpo y desde esa comprensión con lo cotidiano, pueden asumirse las vinculaciones con lo nacional y lo global.


Así mismo, y en palabras del venezolano Carlos Lanz, los contenidos curriculares  no se refieren solo a conceptos, sino que los vincula a procedimientos y prácticas y al mismo tiempo, se relacionan con valores y actitudes.  Se nota una integración de los contenidos: conceptuales, procedimentales y actitudinales, “dicho de otra manera: SABER como dominio de contenidos abstractos y simbólicos, SABER HACER como procedimientos lógicos, destrezas y habilidades para manejar materiales, maquinarias y equipos diversos, y SER como actitud formada en valores humanistas, solidarios y cooperativos.” (Lanz, 2007)
Debido a lo anterior, se necesita que en la selección, estructuración y secuenciación curricular, se tome en cuenta el contexto social, los sujetos involucrados y la problemática que se intenta resolver.  Es evidente que el proceso se hace más complejo por las demandas de pertinencia, que remite a la interpretación y comprensión desde adentro. Aquí el desarrollo endógeno se articula al interés práctico y al interés emancipador, en los términos habermasianos.

CAPÍTULO II
ELEMENTOS TEÒRICOS SOBRE  EL  
COSMOS DE LAS ZOONOSIS


Se denominan zoonosis a las enfermedades que son transmitidas en condiciones naturales desde los animales vertebrados al hombre, aunque en un sentido más general suelen incluirse a todos los animales. El término zoonosis se relaciona con las raíces griegas zoos, animal y gnosis, enfermedad. Su origen se atribuye a Rudolf Virchow, quien en el siglo XIX aplicó este vocablo para aquellas enfermedades compar­tidas entre el hombre y los animales (Schwalbe, 1969).


Según lo señalado por Cárdenas (2000), las zoonosis se han clasificado de acuerdo a su modo de transmisión en:
Zoonosis directas: Como la rabia y la brucelosis que se pueden transmitir y perpetuar en la naturaleza en una sola especie vertebrada.
Ciclo-zoonosis: Son aquellas que para completar su ciclo de transmisión requieren más de una especie vertebrada, como las teniasis.
Meta-zoonosis: Son aquellas cuyos ciclos requieren de vertebrados e invertebrados (malaria y dengue) siendo considerados por algunos autores enfermedades no zoonóticas, a no ser que se involucren sus ciclos de transmisión selváticos, no conocidos en América.
Zapro-zoonosis: Son aquellas en las que la transmisión puede depender de reservorios inanimados o de lugares de desarrollo o de hospedantes vertebrados, pudiendo mencionar entre ellas botulismo, histoplasmosis, ascaridiosis y las miasis.


Determinantes Sociales en la Salud Pública
La Tenencia de los Animales y su Significado.


La relación hombre-animal está determinada por el origen mismo del hombre y de su evolución, a través del proceso de integración de los diferentes bienes y servicios que le permitieron mejorar gradualmente sus condiciones de vida. En el caso de los animales este proceso es la domesticación y los bienes y servicios están relacionados con tres aspectos, que son: el recurso animal como elemento de ayuda en el trabajo, fuente de alimentos y otros varios bie­nes materiales y como proveedor de servicios muy específicos en el caso de algunas especies, como son protección y compañía. (Schwalbe, 1978, 1969)


En el campo, los grandes consorcios definen pautas de alta tecnificación en la explotación de la tierra y los animales, así como en la comercialización de los productos agrícolas y pecuarios dentro de un marco cada vez más definido por estrategias globalizadoras, sin embargo, una importante proporción de la población en América Latina que posee recursos en el  nivel de subsistencia o de producción en pequeña escala, mantiene vigente el típico y tradicional modelo do­méstico, rústico, no tecnificado y de pequeña escala de tenencia y ex­plotación de sus animales, independientemente de que sea una acti­vidad eficiente o ineficiente desde el punto de vista costo-beneficio, pero que en esencia cumple con la función de satisfacer el autoconsumo, contribuir a un pequeño mercado local o incluso, contribuir a una gran red de abasto, a través de la cual, finalmente sus productos terminan integrándole a un proceso de macro-comercialización.


Visto así, el recurso animal es un elemento que forma parte del pa­trimonio familiar, posibilitando de esta manera disponer de ciertos pro­ductos y subproductos, o como mercancía susceptible de venta que per­mite resolver necesidades ingentes (OPS/OMS s.f.).
Como resultado de lo anterior, se puede concluir que la relación hombre-animal en el campo, está determinada por conceptos culturales en lo general y económicos en lo particular, que convierte al animal en un recurso que, además de todo el complejo ideológico de estima y po­sesión implícito en su carácter de patrimonio familiar, es deseable sea acumulado con carácter de capital, posee un precio como cualquier otro objeto sujeto a la oferta y a la demanda y, en consecuencia,  posesión y cantidad constituyen también elementos de diferenciación de clase so­cial.


La Relación Hombre-Animal en el Medio Urbano.


En la sociedad mo­derna, incluso en el caso de las mascotas y animales de compañía, la re­lación hombre-animal está bien diferenciada entre campo y ciudad, pero hasta hace relativamente poco tiempo esta diferencia no era tan clara, in­cluso se podría agregar que aún hoy día, no son raros los casos de pro­pietarios de animales que viviendo en la ciudad, conservan todo el constructo ideológico que rige la tenencia de los animales tal y como se concibe en el campo. Entender este fenómeno implica apreciar desde una perspectiva global esta relación hombre-animal (OPS/OMS s.f.).

Migración Campo-Ciudad.


Entre los factores importantes de diferen­ciación en la relación hombre-animal, en la ciudad y en el campo, está precisamente el tipo de actividad  productiva que le es propio a cada caso, mismo que ha jugado un papel determinante en el fenómeno de la migración campo-ciudad. La generación, aparente o no, de mejores y mayores fuentes de trabajo en la ciudad, ha contribuido de manera real y determinante a la trasplantación del campo a la ciudad, no solo del hombre mismo, sino también de su modelo de relación hombre-animal.
Por todo lo anterior y en relación a las ciudades, es común ver que numerosas familias poseen y conviven con diferentes especies de ani­males domésticos, circunstancia común en la periferia de grandes y pe­queñas zonas metropolitanas, en cuyo origen se identifica un creci­miento urbano carente de planificación, donde predomina una población con una economía familiar urbana dependiente del sector informal y del subempleo. Esta es una realidad común en muchos países de América Latina. Es el caso de los perros, que adquieren una particular importancia reflejada en un número desproporcionado de estos animales en colonias deficientes en servicios de vigilancia y luz en la vía pública. Los perros se convierten entonces en un paliativo, más que en una solución, en cuanto a seguridad personal y protección de bienes (Khanna et al, 1984).


La Salud Animal en el Contexto Urbano


La realidad es que existen condiciones adversas en la que se encuentra inmerso el complejo hombre-animal, que corresponde a esos sectores urbanos y rurales empobrecidos, significándose así como un me­dio que no satisface las condiciones de saneamiento básico para la po­blación humana, y menos aún para sus animales. Es así que la disponibilidad de agua, de alternativas para la disposi­ción de los desechos, de ventilación, espacio e infraestructura de alo­jamiento, son requerimientos que no se satisfacen o están severamente limitados en las ciudades y en el campo, lo mismo que la posibilidad de producir o disponer de alimentos adecuados para los animales, que generalmente tienden a ser más escasos y más caros en el medio urbano.


Todos estos hechos en su conjunto, se traducen en condiciones des­favorables que  propician un aumento en la susceptibilidad de los animales para desarrollar y para transmitir, diversas enfermedades zoonóticas y no zoonóticas, muchas de las cuales no se presentan con la misma frecuencia e intensidad en el campo.


Aproximación a una Visión Integral


La estrecha convivencia con los animales y los riesgos que ésta im­plica desde el punto de vista sanitario y zoosanitario, son eventos que solo a través de un acercamiento sistemático y sensible, permitirá su identificación, en ese sentido las técnicas de  observación, en relación con los patrones implícitos en la tenencia y manutención de los ani­males por parte de la comunidad, son sin duda alguna, un excelente recurso metodológico para conocer las prácticas cotidianas que defi­nen estos riesgos.


En este orden de ideas se vislumbra la necesidad de un cambio en la perspectiva de atención de las zoonosis, esa visión actual que define la atención de las zoonosis con base en la identificación y definición de una entidad nosológica transmisible, a partir de un animal vertebrado y se apoya en actividades como la vacunación, aislamiento, cua­rentena y la eliminación de los animales enfermos y sospechosos.


Es evidente que las zoonosis son solo la manifestación de un pro­blema que más que de salud animal, es de Salud Pública, que no pue­den ser delimitadas al organismo de un animal doméstico o silvestre, pero que en cambio, como fenómeno que atañe a la salud, solo pueden ser cabalmente contextualizadas en una perspectiva ambiental. Una zoonosis, más que un caso de enfermedad transmisible, re­quiere ser visto como la manifestación de un complejo, en el que la enfermedad es solo la resultante de un proceso en el que convergen diversos factores, relacionados con las variables epidemiológicas de tiempo, espacio y población, pero también con las de carácter econó­mico, social y específicas de orden cultural.


De acuerdo con ello, resulta de fundamental importancia que la Salud Pública Veterinaria, que es la parte de la Salud Pública a la que corresponde la atención de las zoonosis, plantee y aborde el tema, ya no desde la perspectiva biologicista, sino desde una perspectiva am­biental, en donde también quedan incluidos los aportes de las ciencias sociales, aunado a la acción del médico humano que tiene bajo su responsabilidad la detección de este tipo de enfermedad en el humano y propiciar su control y erradicación integrado a los primeros profesionales señalados, he ahí la importancia de conocer como se están llevando a cabo los estudios de ambas carreras en este campo y su adecuación al concepto ambientalista que se promulga en estas páginas, acorde a las nuevas concepciones de salud.


La Formación de Veterinarios y Médicos en el Campo de la Salud Pública


La formación de profesionales en el campo de la salud, en el momento actual, enfrenta una serie de desafíos, entre otros, el de lograr la disponibilidad  de egresados con capacidades para desempeñarse en la realidad compleja y cambiante de los países y regiones,  incidir y contribuir con éxito en la solución de los problemas de salud que los aquejan.  En el curso de la última década, las transformaciones del trabajo en salud y de la estructuración y funcionamiento del  sector en su generalidad, han generado una serie  de presiones y expectativas nuevas hacía los profesionales de la Salud en general, que tienen repercusiones en demandas hacía los entes formadores (Serrano, 2003).


De acuerdo a lo planteado, las transformaciones en el contexto han venido ocurriendo desde diferentes ángulos y se traducen en: el cambio de  los perfiles epidemiológicos de las poblaciones, el aparecimiento de nuevas enfermedades, el resurgimiento de otras que estaban controladas, la influencia de la pobreza y la exclusión sobre los indicadores de salud como lo muestran la cantidad y calidad de las investigaciones sobre la influencia de los diferentes determinantes de la salud.  Se han trazado también nuevas formas de considerar la organización de los servicios de salud, su funcionamiento, la tecnología dura y blanda en salud, y la capacidad  de los Estados para dar respuesta a estas nuevas demandas y su compromiso con el derecho a la salud de todos los habitantes dentro de un marco de equidad, contexto en el que están insertas las zoonosis.


Hoy en día todo profesional egresado de las instituciones de educación superior, debe responder a una variedad de roles que la sociedad demanda y el currículo debe brindar las posibilidades para la construcción de los conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes necesarias, en otras palabras adquirir y desarrollar las competencias para su desempeño en el ámbito de la colectividad, es decir, el "saber hacer" es de gran trascendencia, sin limitarse a la sola adquisición de conocimientos.


Por ello, el pensamiento post-moderno y complejo apoyándose en modelos educativos-curriculares abiertos, intenta rescatar la condición humana planetaria, la atención a las necesidades sociales, el respeto a las diferencias en el marco de un pensamiento de unidad, la integración de las ciencias versus la fragmentación reduccionista, el rescate de lo comunitario y sobre todo, procesos educativos no excluyentes que desarrollen en la ciudadanía universitaria, el despliegue de competencias sociales, institucionales, cognitivas, didácticas, afectivas y personales que permitan una praxis social, laboral y humana acorde con las complejidades de los nuevos tiempos.


Como reflexión de la autora tenemos que a través de la historia hemos tenido una universidad de espalda al país, guetos intelectuales, académicos de escritorio, investigadores y extensionistas para el beneficio de una elite. Una educación excluyente a la que no pueden llegar los pobres en su inmensa mayoría.  Estas cúpulas universitarias, con sus excepciones,  que a igual que otras instituciones como la iglesia, los medios de comunicación, se han convertido en representación de los decadentes partidos políticos y son ellos la máxima expresión de la oposición, y  quienes critican  las propuestas de cambios que viene desarrollando el gobierno nacional pero sin ofrecer alternativas, requieren de su transformación.


Nuestras universidades no pueden seguir formando solamente ingenieros para las grandes obras, médicos que curan utilizando tecnología excesivamente costosa, deben formar, sin desdeñar éstas, a profesionales que contribuyan a enfrentar la grave situación de pobreza y marginalidad de las mayorías, utilizando tecnologías de bajos costos o tecnologías tradicionales artesanales, no pueden seguir formando técnicos acríticos e indiferentes a la realidad. Sea cual sea las especialidades que formen nuestras universidades estas deben tener un componente general cónsono con la filosofía de formar ciudadanos, hombres críticos capaces de pensar soluciones alternativas, personas conocedoras de sus deberes y sus derechos, de ideales democráticos, con sentido moral, ético y humano. No podemos seguir viendo a la universidad como una casa grande donde estudiamos o trabajamos, la universidad es el país.


Es necesario, respetando la diversidad de objetos de estudio, profundizar en una red transdisciplinaria que pueda dar respuesta coherente y pertinente a la sociedad y no a parcelas de intereses.


CAPÌTULO III
REALIDAD FENOMÈNICA DE ESTUDIO


Los animales, en su carácter de organismo huésped, son solo un ámbito mínimo que los convierte en transmisores o portadores de un determinado agente etiológico, y por lo tanto de una enfermedad: Sin embargo esos animales pertenecen a un macroambiente que interrela­ciona por igual clima, flora, fauna y  un componente demográfico, su cultura y su organización social. Todo ello conforma un marco epide­miológico en el que presenta no una, sino varias y diferentes zoonosis, como un solo riesgo epidemiológico caracterizable y propio de ese medio físico, económico y social.


Desde una visión estrictamente biológica, lo que importa definir es la zoonosis, su etiología y su patogenia. En cambio, desde la perspec­tiva de la Salud Ambiental, lo que importa definir es el riesgo, hecho que a su vez conduce a una necesidad y a  un planteamiento diferente de atención, tanto a nivel de control como de prevención, que en forma y en esencia difiere de los contemplados desde la perspectiva puramente infecciosa.


De acuerdo con ello, resulta de fundamental importancia  que la Salud Pública a la que corresponde la atención de las zoonosis, plantee y aborde el tema, ya no desde la perspectiva biologicista, sino desde una perspectiva am­biental, en donde también quedan incluidos los aportes de las ciencias sociales.


Se hace necesario que tanto los médicos humanos como los médicos veterinarios conozcan a profundidad estas patologías, lo cual les permitiría identificar, así sea presuntivamente, la ocurrencia de cualquiera de ellas, y por ende prevenir su difusión en ambas poblaciones, la animal y la humana, para ello los pensa de estudio de estas carreras deben estar igualmente integrados y permitir el trabajo interdisciplinario a fin de manejar adecuadamente el control y la prevención para este tipo de patologías.


Según el enfoque participativo del currículo la universidad mantiene siempre las puertas abiertas, ofreciendo nuevas alternativas y oportunidades de la solución a los problemas que surgen de la comunidad en la que se inscribe el currículo, oportunidades de educación continua a quienes necesitan encontrar en ella horizontes y alternativas nuevas para la comprensión actualizada de la cambiante realidad, pero también participar activamente en la construcción de los currículos mismos


Por otra parte, son dos las necesidades concretas en las que los recursos metodológicos con que cuentan las ciencias sociales pueden colaborar con la Sa­lud Pública. Una se refiere a la identificación y definición de las razo­nes que subyacen en la relación del hombre con los animales domésti­cos, particularizando en el caso de sectores de la población, en donde este fenómeno se hace complejo por razones sociales y económicas, tal y como sucede en América Latina. La otra se refiere a la  identifica­ción, por la propia comunidad, de alternativas de solución que permi­tan atenuar o erradicar el riesgo de las zoonosis y consecuentemente, involucrar a la población en la implementación y ejecución de las mismas (Matamoros et al., 2000).


Esto implica la necesidad de formar un médico humano integral, comunitario que entienda que la salud de un pueblo depende de acciones integradas, multidisciplinarias, interdisciplinarias y transdisciplinarias y que la actitud individualista que ha imperado sólo nos ha conducido a un caos en la salud de los pueblos.


En cuanto al médico veterinario es un profesional al servicio de los seres humanos, por sus acciones relacionadas a la transmisión de las enfermedades de los animales y a la producción pecuaria destinada a la mayor disponibilidad de proteínas de origen animal. Nielsen (1997) presenta las atribuciones para la profesión veterinaria para el siglo XXI, citando principalmente la higiene de los alimentos, el saneamiento ambiental, la promoción de la salud animal y el control de zoonosis. El autor acrecienta que estos temas deberían ser más enfatizados en la formación veterinaria, ya que la preparación de profesionales en salud pública es crucial para la sociedad que desea minimizar el riesgo de problemas serios debido a las zoonosis


En tal sentido, surgió la inquietud acerca de la formación de los profesionales directamente vinculados con este tipo de enfermedad: médicos veterinarios y médicos humanos, quienes tienen bajo su responsabilidad tanto el diagnóstico, como el tratamiento y más aún la prevención y el control de tales nosologías, actividades para las cuales deben tener un nivel instructivo que desde el inicio de su labor profesional les permita ejecutar con certeza tales acciones.

Propósito del Estudio
Construir una articulación teórica educativa sobre los estudios de zoonosis en las carreras de veterinaria y medicina en Venezuela.



CAPÌTULO IV
URDIMBRE METODOLÒGICA


El problema sujeto de estudio se encuentra ubicado en el campo de las ciencias sociales, enmarcado dentro de la ciencia de la complejidad (matriz epistémica compleja) que considero mas apropiada para el logro del propósito  de este trabajo.


La epistemología compleja se desarrolla alrededor del problema de la verdad, pasando de verdades en verdades, de acuerdo al significado que tiene para cada sujeto el problema en estudio, trata de absorber la veracidad considerando que el conocimiento es incompleto, es imposible que sea completo, por ende, es multidimensional.
Como señala Leal (2005) “El sujeto investigador enmarcado dentro de esta matriz epistémica se coloca en el centro del proceso productivo del conocimiento, busca dialogar con la realidad más que simplificarla y absorberla”

Diseño de la investigación


Con base en lo planteado no puedo aferrar este estudio a ningún concepto, metodología o método, porque me impediría acercarme a la verdad, a la realidad que tengo el propósito de estudiar. Me acogí a la lógica configuracional, “para la cual no hay reglas a priori que se puedan seguir” (Leal, 2005), de manera tal que pudiese actuar como sujeto activo, utilizando procesos intelectuales que surgirán en el desarrollo de la investigación, comprometidos con el desarrollo del conocimiento sobre la subjetividad.


Al apropiarme de las concepciones configuracionales pude organizar la complejidad, la pluralidad, el laberinto de lo estudiado en momentos de edificación teórica, naturalmente enmarañados que me permitieron la construcción de un método propio, que germinó en el camino de la investigación, sobre esto Morín (1986) señala: “El método no puede formarse más que durante la búsqueda; no puede despejarse y formularse más que después, en el momento en que el término vuelve a ser un nuevo punto de partida, esta vez dotado de método”


El fin último de la utilización es llegar a una comprensión del significado de los estudios de zoonosis en la comunidad universitaria correspondiente a las facultades de veterinaria y medicina de universidades venezolanas y presentar la situación real acerca del objetivo de estudio.


Selección de los informantes clave


Según Martínez (2002), la selección de los informantes clave en una investigación cualitativa, no admite la escogencia al azar, aleatoria y descontextualizada. Por el contrario, según lo planteado por Glaser y Strauss (en Rusque, 2001), la selección de informantes clave es flexible y abierta, hasta llegar a la saturación o redundancia teórica de las unidades de análisis y subcategorías que surjan. Esta selección, bajo estas últimas señales indicadas, permitió alcanzar al fin último que es comprender el significado que los estudios a distancia tienen para la comunidad de los  profesionales del agro como herramienta para la búsqueda del conocimiento desterritorializado que nos permita la construcción de un modelo teórico  y presentar la situación real acerca del propósito de estudio.


La observación se efectuó sobre la población conformada por los profesionales  vinculados a la Salud Pública de las disciplinas de Medicina y de Medicina Veterinaria, para un total de seis (06) sujetos. Cabe señalar que esta muestra fue de carácter intencional. Dándosele prioridad a la profundidad del estudio más que a la extensión, reduciéndose la amplitud numérica. En esta muestra estuvieron presentes las diferentes variables: sexo, edad, y tiempo de servicio, lo que permite que la información pueda ser diferente y contrastante.


Técnica de recolección de realidades


Para recabar la información se utilizó la técnica de la entrevista cualitativa, abierta, a profundidad. La técnica de la entrevista cualitativa es fundamental para este estudio, se hizo una recopilación en forma directa, cara a cara, es decir, el entrevistador obtuvo los datos del entrevistado. Las preguntas abiertas caracterizaron este tipo de técnica y le permitieron al entrevistado una libertad absoluta de expresar su opinión con respecto a la pregunta que se le formule.


El objetivo de la realización de la entrevista abierta o en profundidad fue permitir la entrada en la perspectiva de la otra persona, conocer sus impresiones, asumir que dicha perspectiva es significativa para el entrevistado y puede expresarse libremente.



CAPÍTULO V
COSECHA DE LA REALIDAD


Este problema sujeto de estudio se encuentra ubicado en el campo de las ciencias sociales, enmarcado dentro de la ciencia de la complejidad (matriz epistémica compleja) que considero mas apropiada para el logro del propósito  de este trabajo. La epistemología compleja se desarrolla alrededor del problema de la verdad, pasando de verdades en verdades, de acuerdo al significado que tiene para cada sujeto el problema en estudio, trata de absorber la veracidad considerando que el conocimiento es incompleto, es imposible que sea completo, por ende, es multidimensional. Como señala Leal (2005) “El sujeto investigador enmarcado dentro de esta matriz epistémica se coloca en el centro del proceso productivo del conocimiento, busca dialogar con la realidad más que simplificarla y absorberla”


Visto de esta manera, esta investigación se ubica en el paradigma cualitativo; en este sentido Taylor y Bogdan (citado en Rodríguez 1996), destacan a la investigación cualitativa como “aquella que produce datos descriptivos; las propias palabras de las personas habladas o escritas, y las conductas observables”. (p.33).


La investigación cualitativa usa múltiples y útiles técnicas, para el estudio, la  autora consideró la entrevista a profundidad como de mucha utilidad para el objeto de estudio, así como también el uso de recursos tecnológicos como lo fue el grabador. Por otra parte Maldonado (2001) destaca: “A través de la entrevista tenemos acceso a una perspectiva de la persona que esta siendo entrevistada evitando la transmisión de nuestras categorías preconcebidas para organizar el mundo”. (p.54).


Técnica de Análisis y Validación de los Resultados


Por medio de la interacción entre el investigador y la información recabada se efectuó el ordenamiento conceptual de los datos a fin de elaborar categorías de acuerdo a sus características o dimensiones, para interpretarlas y poder comprender el fenómeno en estudio. Para el análisis e interpretación de la información obtenida a través de la entrevista se utilizó la técnica de la triangulación, dándole  validez al estudio a través de la matriz de validación en la cual se contrastó la información recabada con la opinión de autores reconocido en la materia. Esta técnica de validación consiste en “cruzar”, cualitativamente hablando, la información recabada. Su propósito está dirigido a ofrecer la credibilidad de los hallazgos.


La triangulación permitió reinterpretar la situación en estudio, a la luz de las evidencias provenientes de todas las fuentes empleadas en la investigación. La triangulación se puede adoptar de varias formas, pero su esencia fundamental es la combinación de dos o más estrategias de investigación diferentes en el estudio de las mismas unidades empíricas, básicamente se comparó la información para determinar si ésta se corrobora o no, a partir de la convergencia de evidencias y análisis sobre un mismo aspecto o situación, hubo consistencia en los resultados de la triangulación cuando las evidencias coincidieron, o se complementaron, en torno a una tendencia o caracterización de la situación analizada.

CAPÌTULO VI
TEORÍA SALUD PÚBLICA COMUNITARIA – TSPC.


La presente producción o construcción teórica deviene de la investigación realizada, cuyos datos de información provienen de informantes con suficientes vivencias y experiencia académica para considerar la necesidad de abordar las realidades socio-comunitarias, la necesidad de internalizar la corresponsabilidad social, educativa, profiláctica, en el conocimiento de las zoonosis como enfermedades que padecen los animales que pueden ser transmisibles al ser humano.


Las universidades tienen un papel protagónico en el constructo epistemológico que permita conocer y comprender la significación que para la Salud Pública tiene la presencia o ausencia de las enfermedades zoonóticas. Las instituciones universitarias son un ente creador que puede dar respuesta concreta a problemas específicos de la comunidad, ejemplo de ello es el conocimiento de las enfermedades zoonóticas, cuyos puntos engranados lo constituyen, en primer lugar, las universidades a través del curriculum, en la necesidad de formar profesionales con sensibilidad social, con una visión holística de los problemas que aquejan a la comunidad, capaces de generar propuestas ante las situaciones planteadas por ella.


En segundo lugar, la propia comunidad, protagonista de su propio destino, que debe intervenir en las dinámicas sociales desde una racionalidad donde se mezcla lo narrativo, lo argumentativo, lo sapiensal, lo mágico, los sentimientos, los imaginarios, la voluntad y el cuerpo y desde esa comprensión con lo cotidiano, pueden asumirse las vinculaciones con lo nacional y lo global, para que cuente con un conocimiento suficiente que lo convierta en un vigilante epidemiológico de su propia comunidad,  y en tercer lugar el Estado que debe generar las directrices que puedan emanar de los centros de saberes y del conocimiento como lo son las universidades y ofrecer recursos económicos para cubrir programas, campañas, investigación vinculada a esta problemática.


Ante esta situación, se hace urgente que las universidades se conviertan en agentes de cambio de esta sociedad, se preparen para asumir los retos emanados de las necesidades de las comunidades, de las regiones, del país,  de manera que busquen y logren estar cónsonos con los nuevos requerimientos y características sociales de un país que reclama cambios dirigidos a una sociedad con justicia y equidad, a lo que no escapa la salud de la población estrechamente vinculada a la salud animal.


Las universidades son las llamadas a conducir el cambio por la inmediatez de su acción dialéctica con los participantes en el proceso. Por ende, con este estudio, se propone una salida concreta, a través de la TEORÍA DE LA SALUD PÚBLICA COMUNITARIA (TSPC), fundamentada en una intervención a nivel de la formación de los estudiantes de veterinaria y medicina que al egresar estarán preparados para comprender y asumir su rol en la comunidad, así como en los propios integrantes de esa comunidad, ejes protagónicos de su bienestar social, serán capaces de integrar sus esfuerzos para manejar las zoonosis y por ende la salud pública de la comunidad, tanto humana como animal.


Reflexiones Fundamentadas


En la reflexión generada con el análisis para comprender el fenómeno estudiado se hizo presente el reconocido filósofo brasileño Paulo Freire, analista de la problemática educativa desde un punto de vista integral, con un lenguaje muy peculiar y con una filosofía de la educación absolutamente renovadora, quien  propuso que una educación de adultos tenía que estar fundamentada en la conciencia de la realidad cotidiana vivida por la población y jamás reducirla a simple conocimiento de letras, palabras y frases, que se convirtiera el trabajo educativo en una acción para la democracia, en resumen, una educación de adultos que estimulase la colaboración, la decisión, la participación y la responsabilidad social y política.


Freire entendió la categoría del saber como lo aprendido existencialmente por el conocimiento vivido de sus problemas y los de su comunidad, esquema mental que se refleja en la intención de la autora que genera esta Teoría que prevé la incorporación de la comunidad como vigilante epidemiológico de las zoonosis en respuesta al  asesoramiento integral que reciba de los veterinarios y los médicos, principales responsables de la salud comunitaria tanto animal y humana, estos últimos formados bajo un esquema holístico que les permita potenciar sus funciones en estrecha comunión  y realizar su trabajo en beneficio de todos, que han compartido su conocimiento con el educador, ese conocimiento será sólo aquello sobre los cuáles educador y educando reflexionen, es aquí donde se palpa la participación imprescindible de las universidades que también deben comprender que requieren cambiar en estos nuevos tiempos  en que la educación debe estar orientada hacia la acción y la reflexión de los hombres sobre la realidad, se destruye la pasividad del educando que propicia la adaptación a una situación opresiva. Esto se traduce en la búsqueda de la transformación de la realidad, en la que opresor y oprimido encontrarán la liberación humanizándose.


Paulo Freire continúa siendo la gran referencia de la educación emancipadora, podemos definirlo  como el educador más coherente del siglo XX, cuyas lecciones deberán seguir siendo válidas por mucho tiempo, la vigencia del pensamiento de Paulo Freire es innegable sobre todo en estos momentos en los cuales se hace necesario construir un proyecto de sociedad en el que el ser humano sea rescatado en su plenitud del yo y del nosotros, con base en la prioridad de lo social sobre lo económico, por ello se consideró de suma importancia tomar como base de esta teoría su invitación a la comunidad para que ella misma propicie su liberación, en el caso que estudiamos, que se libere del problema que significan las zoonosis.


Es aquí donde entra el empoderamiento, como nuevo paradigma de gestión del talento humano, filosofía que tiene su origen en el enfoque de la educación popular desarrollada a partir del trabajo en los años 60 de Paulo Freire, la cual procura insertar como miembros activos y con capacidad de decisión a todos y cada uno de los individuos que conforman  una organización, una comunidad,  descentralizando el poder y fomentando la comunicación en todas direcciones a la vez que aplana la estructura jerárquica haciéndola más eficiente y menos burocrática. Este es un proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven.


El empoderamiento tiene fundamentalmente una dimensión individual y otra colectiva. La individual implica un proceso por el que los excluidos elevan sus niveles de confianza, autoestima y capacidad para responder a sus propias necesidades. Trabajar por el empoderamiento del excluido social implica ayudarles a recuperar su autoestima y la creencia de que están legitimados a actuar en las decisiones que les conciernen. Este proceso de concienciación puede ser largo y difícil, por lo que a veces las organizaciones de ayuda se ven tentadas de trabajar no con más excluidos, sino con aquellos colectivos con un mínimo de conciencia y organización, para reducir el riesgo de fracaso.


Reiteradamente, la comparación con el pensamiento de Habermas, que Paulo Freire tanto admiraba: la acción comunicativa es parte de la búsqueda del conocimiento. No es únicamente un acto generoso de comprensión humana del otro. Es una necesidad ontológica y epistemológica. Vemos reflejado en este análisis el interés promovido a través de la generación de esta teoría en donde se incluye la participación de los actores profesionales, los actores comunitarios y los actores gubernamentales.


Así mismo, tenemos que internalizar que conocer implica cambio de actitudes, saber pensar y no sólo asimilar contenidos escolares del saber llamado “universal”. Conocer es establecer relaciones, decía Piaget, y Paulo Freire agregaba: saber es crear vínculos. El contenido se hace forma. Saber en educación es cambiar de forma, crear la forma, formarse. Educarse es formarse. Esto puede evidenciarse en los cuatro grandes pilares de la  UNESCO (1998): aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser.


Freire concibió la educación bajo los conceptos de transdiciplinariedad, transcurricularidad e interculturalidad. La interculturalidad y la transdiciplinariedad freiranas no son sólo un método pedagógico o una actitud en el acto de enseñar y de aprender, sino que se constituyen en una verdadera exigencia de la propia naturaleza del acto pedagógico. Por otro lado, Paulo Freire trabajaba de forma simultánea con varias perspectivas teóricas: la del militante político, la del filósofo de la liberación, la del científico, la del intelectual, la del revolucionario, la del integrante de la comunidad, por ello su filosofía encaja perfectamente en esta teoría en la que estamos generando un proceso holístico comunidad-profesional-Estado-Universidad.


En el Nivel Teleológico,  Paulo Freire propone una educación para la liberación. Trata de ayudar a liberar a los hombres de la opresión que sufren en su realidad objetiva. Es, en definitiva, una educación política que exige al educador identificarse con los oprimidos para buscar su verdadera liberación. Es característica de esta educación la "humanización", que exige la liberación individual y social del hombre como sujeto cultural histórico. También la "concientización", proceso que implica el paso de una conciencia ingenua a otra crítica. No es un acto teórico, sino que supone la praxis reflexiva. Es, utilizando sus palabras, tomar posesión de la realidad, denunciando la estructura deshumanizante y proponiendo la estructura humanizante.


Antropológicamente hablando nos encontramos con que reconoce que toda práctica educativa implica una concepción del hombre y del mundo, que puede ser implícita o explícita. Explicita que su pedagogía no tiene sentido sin una visión del hombre y del mundo.  Afirma expresamente que no puede el hombre asumirse como sujeto de búsqueda, de ruptura, de opción, como sujeto histórico, transformador, si no se asume como sujeto ético, condición absolutamente indispensable para la convivencia.


Alienados, no pueden superar la dependencia mediante la incorporación a la misma estructura que es responsable de su dependencia. El camino para la humanización es la transformación de la estructura que los deshumaniza.


En el plano gnoseológico y metodológico, Paulo Freire entendió la categoría del saber como lo aprendido existencialmente por el conocimiento vivido de los problemas del hombre y los de su comunidad. Freire  marca con claridad, las necesarias dimensiones gnoseológicas, socio-histórico-política y ética de la educación crítica. Gnoseológica porque toda educación involucra un acto de conocimiento en el que se aprende y se enseña un objeto, un contenido, según una intencionalidad (dirección); socio-histórico-política porque se conoce y explica la situación contextual y en la intencionalidad perseguida se reconoce explícitamente el carácter ideológico del conocimiento y se lo orienta hacia metas transformadoras de las relaciones sociales dominantes; ética porque se compromete expresamente con valores inherentes a la constitución del hombre como sujeto "humanizado", "liberado", "democrático". Estas dimensiones constituyen diferentes facetas de un mismo proceso, de la práctica educativa que en la realidad se expresan de manera integrada, siendo imposible que se desligue una de otra.


Freire asumió una tendencia liberadora en la educación latinoamericana, con sentido crítico, reconociendo su dimensión política y haciendo de la acción educativa un ámbito de trabajo comunitario, cultural, estratégico para la transformación global de la sociedad. Con estas palabras se identifica y resume esta Teoría que se ofrece con la finalidad de liberar a la comunidad humana y animal de las enfermedades zoonótica a través de la incorporación del veterinario y el médico, fundamentalmente, en la obtención de esta liberación, ambos formados en universidades que conjuguen los puntos coincidentes de ambas profesiones a través de una educación integral, participativa, cooperativista, humanizante y que proceda con equidad y justicia social.


En este orden de ideas surge la Teoría de Salud Pública Comunitaria (TSPC), cuyo enunciado es el siguiente:

“Articular la Teoría Educativa en los Estudios Sobre Zoonosis en las Carreras de Veterinaria y Medicina en Venezuela permitirá el control de estas enfermedades y generará la Salud Pública Comunitaria”.

Postulados Teóricos


Teleológicamente hablando, la Teoría de Salud Pública Comunitaria perfila la  educación para la liberación, establece el rescatar a los hombres de la opresión que sufren en su realidad objetiva. Es, en definitiva, una educación política que exige al educador identificarse con los oprimidos para buscar su verdadera liberación en el contexto de la integración social y la solidaridad, una educación para la "humanización", que exige la liberación individual y social del hombre como sujeto cultural histórico. También la "concientización", proceso que implica el paso de una conciencia ingenua a otra crítica. No es un acto teórico, sino que supone la praxis reflexiva, es destruir la estructura deshumanizante y construir la estructura humanizante.


La Teoría de Salud Pública Comunitaria desde el punto de vista antropológico  especifica que toda práctica educativa implica que la  educación no tiene sentido sin una visión del hombre y del mundo que no puede el hombre asumirse como sujeto de búsqueda, de ruptura, de opción, como sujeto histórico, transformador, si no se asume como sujeto ético, condición absolutamente indispensable para la convivencia, deben superar la dependencia y sumergirse en la autogestión corresponsable, integral, con equidad, participativa. Se sumerge en los conceptos de transdiciplinariedad, transcurricularidad e interculturalidad.


Ontológicamente hablando, el aspecto sociopersonal de esta superficie de salud vinculada a las zoonosis,  está dado por el resultado de la integración de las distintas dimensiones que lo configuran como realidad única y personal, que desde su unidad o mismidad, le confiere sentido a su propia acción y práctica cotidiana. El entorno, sus significaciones, los enfoques y la forma de moverse en el mundo se asimilan hasta volverse parte de la vida cotidiana y convertirse en creencias, es decir, juicios que se aceptan, que se dan por sentado y que se van  transformando en los puntos de partida de las personas.


Estas creencias, muchas veces aceptadas de manera implícita, se reflejan en las actitudes y conforman el quehacer diario. Los hábitos y acciones cotidianas en ocasiones mecánicamente realizadas por un gran número de docentes universitarios, por los integrantes de la comunidad, por los profesionales a quienes les compete el control de estas enfermedades, pocas veces se traducen en palabras o datos que ayuden a discernir y a juzgar la labor que se realiza; para que se de una concepción y juicio reflexivo sobre el estilo de la praxis; para poder transformarla, es imperativo el descubrimiento y análisis de estas formas de ver el mundo y creencias que conforman esta dimensión. La significancia que tiene para toda persona ser un buen ciudadano requiere de unas cualidades básicas y el ser persona destaca la magnitud de su desempeño particular en el medio en donde se desenvuelve.


El carácter gnoseológico de la Teoría de Salud Pública Comunitaria se evidencia  porque está involucrado un acto de conocimiento en el que se aprende y se enseña un objeto, un contenido, según una intencionalidad (dirección) y su condición socio-histórico-política porque se conoce y explica la situación contextual y en la intencionalidad perseguida se reconoce explícitamente el carácter ideológico del conocimiento y se lo orienta hacia metas transformadoras de las relaciones sociales dominantes.


Por ello la necesidad del cambio que se promueve desde la institución universitaria en la formación de estos dos profesionales comprometidos con la Salud Pública Comunitaria.


Todas estas dimensiones señaladas llevan a la transformación ontológica y la reconstrucción de los constructos de los estudios de zoonosis en las carreras de veterinaria y medicina en Venezuela, con la finalidad de promover un profesional integral destinado a hacer presencia activa en la comunidad, ayudándola a que ejerza su propio proceso de deconstrucción y construcción de una nueva forma de vida en la que sea protagonista de su propia realidad, el artífice de su propio proceso de cambio colectivo, en la consecución del bien común.


La redimensión de la definición de Salud Pública, como elemento que abarca a mayor parte de la población, implica que se requiere un esfuerzo mayor por parte del ciudadano y el gobierno. Se trata de la prevención de condiciones enfermizas, de manera que se pueda prolongar las expectativas de vida. Esto requiere esfuerzos sociales/gubernamentales para poder controlar aquellos factores ambientales que afectan la salud de las personas, el desarrollo de medidas de prevención ante las enfermedades infecto-contagiosas, zoonóticas, un sistema administrativo médico/hospitalario eficiente que sea capaz de prevenir, diagnosticar y/o tratar a tiempo las enfermedades, y la implementación de un mecanismo colectivo que garantice el disfrute de un estado óptimo de salud a nuestro pueblo. En el mismo está inmersa la Salud Animal, ya que sin ella no hay Salud Pública.

Estos tres elementos: Salud Pública, Salud Comunitaria y Salud Animal, conforman los ejes integradores dirigidos por ese profesional involucrado ya señalado en muchas oportunidades en esta praxis investigativa, formado en una institución universitaria que le brinde una visión holística de la sociedad y acompañado por el Estado a través de sus políticas sanitarias y el financiamiento necesario que garantice la salud de la población de acuerdo a los preceptos constitucionales.


Es así como surge una nueva concepción: Salud Pública Comunitaria, que es el estado completo de bienestar físico, mental, social, espiritual y emocional que permite la máxima expresión de las  habilidades de una comunidad, los sujetos y otros organismos vivos que le acompañan en su medio ambiente natural y social.

(Bibliografía en depósito)