AUTORES:

Dr. Francisco Pacheco Silva

Dr. Alexis Fernández Álvarez

Universidad "Rómulo Gallegos"

 

 En tiempos modernos de globalización y de revolución tecnológica encontramos un nuevo modelo de desarrollo e integración social caracterizado por una nueva forma de interacción que permite una rápida y variable sociabilidad. Es un nuevo concepto desde cuyo accionar, cualquier persona puede apoderarse y compartir todo tipo de información sin importar el lugar del mundo en que se encuentre y sin restricciones en cuanto a la forma o manera de hacerlo.

Desde su aparición, este modelo emergente, ha dado paso a las comunidades virtuales y a las relaciones sociales en el ciberespacio. Se ha constituido en vínculo para la comunicación y la integración; en un medio para la satisfacción, la expresión de sentimientos y el acceso al conocimiento. Es una herramienta para generar desarrollo y riqueza; es parte de una cultura que exige de las personas el desarrollo de capacidades y la manifestación de aspectos singulares en su comportamiento, tales como: el respeto a códigos del lenguaje y el acatamiento a normas que, de alguna forma, se diferencian de aquellas que regulan las interrelaciones en contextos más naturales y cotidianos de interacción.

El modelo descrito puede ser considerado como la plataforma para una nueva forma de constituirse en sociedad; una "sociedad de la información" gracias a la cual se dispone de una importante e interesante gama de tecnologías digitales y comunicacionales con características particulares y bien definidas que permiten interconectarse, penetrar en casi todos los sectores, valerse de la instantaneidad y de múltiples lenguajes expresivos que rompen con la linealidad comunicacional y dan cabida a la diversidad de la audiencia y al uso casi constante de la digitalización.

Desde lo expuesto se quiere hacer ver que la sociedad de la información depende de las tecnologías para la información y la comunicación, las mismas que por su funcionalidad permiten interrelacionarse y se constituyen en estructura y herramienta para la comunicación o la intencionalidad de sus usuarios. Entre ellas, esa red llamada internet hace que el término distancia sea comprendido, no en base a la física lineal sino de la geografía misma de la red, destacando su importancia para la relación de los grupos y el análisis en cuanto a las particularidades del comportamiento individual o grupal.

Sin duda, la posibilidad de acercarse y hacer uso de cualquier información es pertinente a múltiples dimensiones de la vida en el planeta, lo cual otorga importancia a la identidad como fractal operativo y en ese sentido las dinámicas sociales en el ciberespacio tienen éxito o dependen de las individualidades, cuando estas dan paso a una idea común de identidad colectiva.

Visto de ese modo, surge la negociación del significado y las dinámicas interactivas se vuelven capitales. La participación humana como parcialidad estructural del ciberespacio está naciendo como una consideración general para las cibercomunidades. En ese orden, la participación e integración a través de las redes comunicacionales transciende lo individual para convertirse en sociabilidad; se torna en un recurso para el poder y el dominio; un medio para la negociación y la comunicación; una herramienta para lograr el conocimiento, siempre y cuando se activen mecanismos para que la individualidad favorezca el colectivo, se mejore la educación y la formación del hombre moderno y su calidad de vida, guardando en las acciones el recelo y el respeto en el uso de los medios, a fin de evitar distorsiones y consecuencias que afecten o impidan el logro del propósito para el cual se crearon.

Al respecto, concordamos con García (2003), quien en su momento expresó:

"la cultura de la virtualidad constituye materia de base electrónica, pero igualmente es real ya que quienes hacen uso de sus recursos participan y crean espacios hipertextuales con significados que proceden de estímulos vividos en experiencias reales". Desde esa premisa entendemos que la forma de compartir y proyectar la cultura virtual es mediante la experiencia individual y compartida, desde protocolos con códigos y significados comunes.

La sociedad de la información tiene un impacto inevitable en la educación y por tanto su huella no está ausente de nuestro sistema educativo. Todos, en este país, somos parte del mundo y de esa sociedad que tiene la posibilidad de integrarse a la red. Por ello tenemos el derecho a conocer y disponer de los recursos tecnológicos y comunicacionales.

El integrarse al mundo virtual es un reto que se debe enfrentar y así debería entenderlo quienes se consagran o participan en la educación venezolana. Si es así, más allá de las palabras, deben hacerse presente hechos que den respuesta a las nuevas demandas. Hay que cambiar de dirección en los diferentes niveles y campos de acción educativos. Aceptar como propósito el formar ciudadanos que se puedan mover y desempeñar en el contexto de este nuevo orden y modelo social.

Desde esa perspectiva, en beneficio del crecimiento personal y colectivo de toda una sociedad, no es posible seguir anclados a un modelo educativo tradicional que se resiste a formar parte o hacer vida en el mundo virtual. Es preciso que las instituciones educativas venezolanas, desde la escuela como su más pequeña expresión, replanteen sus formas de enseñar. En esencia, se debe ir tras la implementación de las comunidades virtuales del aprendizaje y para ello es preciso, respetando lo ético y moral que involucra el culto por los valores y principios, adecuar curriculum e implementar una nueva forma de educar; desde la cual, los estudiantes construyan su propio universo cognitivo haciendo uso de la red; buscando, ordenando, analizando, sintetizando e integrando información para colaborar y comunicarse en función de aprender y desarrollar las funciones cognitivas y sus habilidades informacionales.

Los docentes, tienen que comprometerse a procurar y actualizar su capacitación personal; conocer de las tecnologías para luego servir de mediadores, tutores e investigadores virtuales promotores de toda una acción académica constructivista y amplia desde el concepto de la práctica con creatividad, la integración y la crítica de toda información y forma de conocimiento.

A continuación, presentamos una gráfica en la cual presentamos lo que hemos denominado modelo funcional para la educación venezolana; el cual sistematiza los elementos y aspectos fundamentales que pensamos deben ser considerados para iniciar, promover y hacer posibles las comunidades virtuales para el aprendizaje en las instituciones educativas venezolanas.

San Juan de los Morros, 03 de Junio del 2013

 

comunidades virtuales

Figura 1. Comunidades de aprendizaje en el ciberespacio. Modelo funcional para la educación venezolana. 

Fuente: Pacheco y Fernández (Junio de 2013).

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Cumbre mundial sobre la sociedad de la información (CMSI): Documentos finales de la CMSI. Ginebra 2003 – Túnez 2005. Documento en línea. Disponible en http://www.itu.int/wsis/index-es.html. (Última consulta el 26 de Mayo del 2013).

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García M, Luisa M. (2009). Estrategias instruccionales basadas en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para los procesos de enseñanza y el aprendizaje en la asignatura desarrollo de destrezas para el aprendizaje de la Universidad de Oriente, núcleo Anzoátegui, extensión centro sur Anaco. (Resumen en línea) Trabajo de grado de grado de Maestría. Universidad de Oriente. Disponible:

http://postgradoeducacionudobolivar.files.wordpress.com/2010/07/luisagarcia.pdf.

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Montero, W. (2012). Praxis de las TIC en la Educación. Recopilación personal. Postdoctorado en Ciencias de la Educación. Universidad Nacional Experimental Libertador. Caracas.