Autor: Dr. Gustavo Buitrago Ramírez

 

 

RESUMEN


El presente artículo pretende dar una mirada distinta al proceso de planificación desde la perspectiva transcompleja vinculada a la estrategia, la política y el poder: el triángulo indivisible. La transcomplejidad debe conducir al establecimiento de consensos argumentativos desde la estrategia, la política y el poder en un triángulo donde los nuevos tiempos lo hace cambiante y que a pesar de ser un triángulo no significa que en la base esté ubicado el colectivo, sino que sencillamente se establece un flujo comunicativo participativo donde se promueve un diálogo creativo entre los vértices. La relación dialógica es transcompleja ya que permite que emerjan nuevas interacciones. En este proceso, el poder, la estrategia, la política, la planificación no buscan acercarse cada uno a un espacio, sino que al contrario, tratan de apropiarse de un lenguaje común que permite explicar otras realidades y sobre todo privilegia al ser humano, con su mundo de vida con sus debilidades y fortalezas.

Descriptores: Tanscomplejidad, Estrategia, Política, Poder.


INTROITO


El mundo de hoy está inmerso en un profundo cambio y por ende de formas de pensar y ver el mundo desde distintos escenarios: político, social, cultural, educativo, tecnológico, organizacional, entre otros.

La percepción de la realidad parte de ángulos y esquinas, lados y profundidades, ignoradas o someramente consideradas en el transcurrir del tiempo. De allí, la necesidad insoslayable de profundizar en el propio pensamiento considerando todos los elementos que forman parte de la realidad, una realidad que bajo el paradigma de la mecánica clásica era considerada en una sola dimensión, parcelada y mutilada.
En este orden de ideas, se hace necesario mirar un poco hacia el título de esta obra: el triángulo es una figura a la cual se le ha dado diversas acepciones, desde su propia génesis geométrica hasta el plano de lo místico. Sin embargo, la concepción que se maneja al trazar a través de tres conceptos: estrategia, política y poder, es la de que ellos no son independientes, sino que son tres vértices de un triángulo indivisible que actúa y afecta los procesos de planificación.
Sin embargo, son muchas las circunstancias donde no existe una fluida comunicación entre los tres vértices del triángulo y son considerados como elementos independientes de acuerdo a la óptica de gerentes, planificadores, políticos: no existe una visión global de conjunto sino una simple suma de partes. Pero en este siglo XXI ¿cabe la alternativa de seguir considerando de manera desarticulada estos tres vértices? ¿Constituyen estos tres vértices del triángulo indivisible a ser tomado en cuenta para la planificación de cambios y transformaciones? ¿Cuál poder privilegia el triángulo invisible: el que se genera en el vértice de las elites o el que emerge del pueblo, el soberano?

TRANSITANDO EL CAMINO A TRAVÉS DE LA MIRADA EN EL TIEMPO.

En estos tiempos emergentes y transformadores se requieren nuevas vías de gestión, de integración o, se necesita generar reflexión en torno a nuevas realidades, se hace necesaria la planificación para tomar decisiones, donde se tome en cuenta la episteme pero que también considere el doxa como forma de saber, en un acercamiento con el mundo. La Estrategia, la Política y el Poder a lo que hemos denominado el triángulo indivisible, no pueden verse bajo la mirada inmediata del siglo XXI, es necesario retomar el hilo histórico en el transitar epistemológico, es imprescindible, por lo tanto, considerar el entorno donde este triángulo indivisible se configura alejado de la fragmentación y el reduccionismo, un triángulo en tiempos de complejidad. Se hace indispensable en este discurso que reflexionemos sobre la modernidad y postmodernidad, partiendo de lo que Padrón (1992) denomina paradigma “una postura, una opción o modo sistemático de investigar que se expresa en típicas vías técnicos instrumentales y que responden a un fondo filosófico o manera de ver el mundo, el conocimiento humano y su proceso de producción” (p. 1).


Modernidad y Postmodernidad: ¿Lejanas o cercanas?


La modernidad, en su agotamiento (si se asume lo expresado por Habermas y otros), no generó en la humanidad un progreso determinante en la condición humana sino acaso todo lo contrario una dependencia determinante de la visión de mundo que un grupo humano establece como el modelo a seguir. La modernidad, en su acepción científica de someter la naturaleza desde la denominada “objetividad “, la neutralidad de valores (que jamás podrán ser neutrales mientras exista un ser humano), condujo al hombre ( que pocas veces fue visto como ser humano), a una encrucijada donde lo importante era “mostrar una conducta” de acuerdo a los objetivos planteados por el sistema educativo, por las organizaciones. Esto trajo como consecuencia ante la perspectiva Neo liberal la explosión de crisis: ideológica, política, educativa, comunicacional, existencial, social, ambiental, crisis gerencial. La modernidad condicionó la vida humana y la sometió a sus normas y patrones, a un pensamiento homogéneo, la estandarizó, la mecanizó, la hizo mensurable.
El término postmodernidad nace en el dominio del arte y es introducido en el campo filosófico por Lyotard en su trabajo “La condición Postmodernista” Los representantes de esta visión del mundo expresan que las contradicciones que se generen desde este pensamiento, permitirá que se vaya construyendo, deconstruyendo y reconstruyendo,
Habermas (1984) enfatiza la imposibilidad de que la ciencia pueda ser una actividad libre de valores. La ciencia como actividad social esta impregnada de los valores que aportan los que la desarrollan, valores e intereses a menudo enfrentados, pero valores al fin. Lo anteriormente señalado conduce a una nueva mirada, una mirada que no observe al mundo como configurado por trozos de fenómenos y donde la variable reina en dicho mundo, el reduccionismo es su eje o por el otro lado donde se privilegie solamente el ser humano, sin tomar en cuenta aspectos que son necesarios conocer para poder profundizar y transformar la realidad. Dirigiremos nuestra mirada hacia el enfoque complejo.
¿Positivismo, Post positivismo? : La Complejidad como camino en la apertura de brechas a un pensamiento más humano
Cabe resaltar que en los inicios del siglo XX se ha ido introduciendo en las Ciencias Sociales el concepto de Complejidad, el cual no es más que el pensamiento sistémico como modelo fundamental desde el cual se piensan o se realizan hechos y teorías predominantes para todas las disciplinas y contextos epistemológicos, dicho paradigma surge como necesidad de abordar los problemas de las Ciencias Sociales desde diversos ámbitos, afirmando que los fenómenos del mundo son complejos y en ellos existe una multitud de elementos y variables interacciones en los que el dinamismo es constante, donde la interacción de lo social y lo natural ha generado un modelo de organización que refleja una crisis profunda ya que para nadie es un secreto que en el mundo actual están presentes la injusticia social y la insostenibilidad ecológica que exigen el desarrollo colectivo de nuevas formas de valorar, sentir, pensar, vivir y actuar en los individuos que convergen en el planeta y desean alcanzar una vida digna en un ámbito sostenible.
La visión compleja tiene sus inicios con Luhman (1982) con su teoría de los sistemas complejos y el uso en ella de la noción de autopoiesis, para explicar lo social como sistema que aprende, se auto genera y se auto organiza, está asociada a la teoría del caos, la incertidumbre, la no linealidad para referirse a procesos de naturaleza social. En 1990, Edgar Morín plantea una nueva forma de mirar los fenómenos, no del mundo, sino del planeta: la complejidad en su sentido de método, él presenta un paradigma de la Complejidad basado en los principios de Complejidad, de relación, de auto-eco-explicación, el hologramático, el dialógico y de recursión.

El pensamiento complejo no es lo opuesto al pensamiento simplificante, sino que lo integra; como diría Hegel, opera la unión de la simplicidad y la complejidad, e incluso, hace aparecer finalmente su propia simplicidad. En consecuencia, el paradigma de complejidad puede enunciarse tan sencillamente como el de la simplicidad: mientras este ultimo impone separar y reducir, el paradigma de complejidad preconiza reunir, sin dejar distinguir. La simplificación es una forma de analizar los problemas y de explicar la realidad a través de un pensamiento reductor, unidimensional, simplificador. 

La complejidad demanda métodos complejos, interrelacionados, globales, dialógicos, que incluyan el análisis y la síntesis, la inducción y la deducción. Lo más importante es que la Complejidad emerge de lo social, porque no es posible la predictibilidad del rumbo de las comunidades de seres humanos, como lo intentó hacer ver el paradigma Clásico en el cual existía la predicción con certeza del comportamiento de los fenómenos, en la cual suponía que al conocer uno de los estados y las leyes que regían la evolución del sistema era posible conocer su estado final, lo que implicaba la independencia del objeto respecto de quien lo observa.

Ante el reto de dar respuesta a los problemas sociales y ambientales actuales, la visión de la Complejidad constituye una forma de situarse en el mundo que ofrece un marco creador de nuevas formas de sentir, pensar y actuar que orientan el conocimiento de la realidad y la adquisición de criterios para posicionarse y cambiarla. Actualmente, la ciudadanía se inserta en un mundo global en el cual se descubre una complejidad cada vez mayor y en el que se plantean enormes retos sociales y ecológicos. Un gran número de variables influyen de forma constante y determinante sobre la humanidad siendo, frecuentemente, desconocidas y no controladas por las personas. En la situación actual se hace necesario que la ciudadanía vea el sistema de vida en el que está inmersa como un proceso, íntimamente ligado a ella, en el que se puede intervenir para transformarlo, tanto a nivel individual como colectivo. En dicho contexto se precisa adquirir conciencia de que el futuro no está predeterminado y que en el juego de la vida, el azar y la incertidumbre juegan un papel, pero la humanidad debe jugar el suyo, para el abordaje de la complejidad, en el planeta, el mundo y las organizaciones es necesario desarrollar el pensamiento complejo.


El enfoque Transcomplejo.

La realidad contextual que envuelve al ser humano, a su forma de hacer las cosas transita de lo simple a lo complejo, de lo totalizador a lo disgregante y esto se articula a la cotidianidad. En este trabajo se concibe la cotidianidad de acuerdo a lo señalado por Buitriago (2008): como un mundo donde existe armonía entre las palabras, las ideas y las cosas. Hablar de “conocimientos” en ese mundo armonioso no tiene sentido, pues allí se perfilan los saberes que por estar tan cercanos van generando sus propias vías de legitimación.
El conocimiento es cognitivo, se baña en las aguas de la racionalidad, los saberes son percibidos, por estudiosos como Lyotard (1991), con dimensiones tales como la ética, la estética, lo cognitivo y la afectividad. El referido autor señala que: “los seres humanos accionamos por el saber no por el conocimiento”; el saber por lo tanto es cognitivo y es afectivo en una perfecta concordancia.
Esta visión transcompleja de la sociedad, donde no existe alejamiento ni acercamiento, sino profundización en la trama de saberes permite una transición hacia nuevas formas de organización, producción, hacia nuevas formas de concebir entre otras cosas la gerencia. La concepción transcompleja se conforma pues, como un marco integrador de las perspectivas ética, cognitiva y conativa en un esquema retroactivo que se genera de forma dinámica en la interacción entre dichos elementos.. La perspectiva en cuanto a la nueva visión de las organizaciones constituidas por seres humanos, con distintas matrices epistémicos que los conjugan en redes ricas en significados, permite vislumbrar que se deben consolidar nuevos caminos en la planificación que allí se genere.

 

HABLANDO DE ORGANIZACIONES Y PLANIFICACIÓN

Las Organizaciones: perspectiva sistémica- compleja


Es imposible seguir abordando a las organizaciones y a los procesos de planificación que en ellas se genera desde la visión reduccionista mecanicista y conduce a pensar que la complejidad en las organizaciones no solo se determina por el tamaño de éstas, sino por el número de variables, los elementos con los que cuenta (grupos, áreas, personal) y las relaciones que se dan entre éstos.
La manera cómo se define la organización ha estado vinculada con el término sistema que es definido de acuerdo a Johansen (2007), como: “conjunto de partes coordinadas para alcanzar ciertos objetivos” (p.147), y a fin de profundizar en esto señala algunas etapas, que aclara no deben ser asumidas de manera secuencial para estudiar dicho sistema. Estas etapas son: a) los objetivos del sistema total, b) el medio en que vive el sistema, c) los recursos del sistema, d) los componentes del sistema, e) la dirección del sistema.
Al asumir las organizaciones como sistemas vivientes, Capra (1995) señala que esto permitió:” una nueva manera de pensar que hizo que miraran por interconexiones, interrelaciones y contexto” (p.28). El referido autor resume las características más importantes del pensamiento sistémico, en primer lugar, se debe tomar en cuenta el todo más allá de las partes, esto significa que no puede definirse el todo por las partes que lo configuran ya que la interconexión, interrelación y contexto de éstas “son características del todo que no pertenece a ninguna de las partes”(p.28).. La cantidad de estímulos de entrada y salida entre el sistema y su entorno lo que determina la complejidad de sistemas abiertos, es por ello que es necesario retomar la lógica dialéctica para su estudio en el abordaje de niveles y subniveles de la realidad.
En último lugar, Capra manifiesta que no existen de acuerdo a la física cuántica “partes”, sino sencillamente redes de relaciones que permiten transitar de las partes hacia el todo. Se puede señalar entonces, que los colectivos sociales son considerados como organizaciones complejas y, de acuerdo a lo anterior, y citando a Prigogine, la evolución de los cambios de estado de los sistemas complejos, se produce obedeciendo a pequeños cambios en los elementos. Todo esto justifica plenamente el tomar en cuenta el triángulo indivisible en la planificación de los colectivos sociales.

La perspectiva de la complejidad permite categorizar a las organizaciones humanas, como Sistemas Adaptativos Complejos, esto es, como una compleja red no lineal de relaciones producto de las complejas y conflictivas interacciones entre los miembros de la organización, y entre éstos y un entorno turbulento. Las organizaciones, son vistas entonces como Sistemas Adaptativos Complejos, con autonomía al renovarse utilizando recursos del entorno, organizados y auto sostenidos con grandes cambios en su estructura y funcionamiento que, paradójicamente, permiten que estas organizaciones se estabilicen
Las organizaciones que se desenvuelven en el ámbito de los mercados globalizados están inmersas dentro del paradigma de la complejidad, y esta forma de ver el mundo e interpretarlo ha generado como consecuencia un requerimiento de transformar la gerencia a través de esas nuevas perspectivas. Si recordamos lo señalado por Capra en torno a los sistemas y si asumimos la organización como uno de estos, las transformaciones afectan las redes de relaciones y por supuesto a las estructuras de la organización.
Una estructura organizacional, debe ajustarse por lo tanto, a las cambiantes necesidades del mundo complejo que presenta entre una de sus características el uso de tecnologías de información y su configuración estructural tal cual lo señala Robbins (2004) al plantear la estructura organizacional como: “ la distribución formal de los empleos dentro de una organización, proceso que involucra decisiones sobre especialización del trabajo, departamentalización, cadena de mando, amplitud de control, centralización y formalización (p.234).
En este caso donde se plantea un enfoque transcomplejo de la planificación , se hace necesario estudiar el contexto cultural de la organización donde han de reflejarse los valores de la estructura organizativa y de los miembros, asimismo caracterizar el contexto político partiendo de las expectativas y el poder de los individuos tanto internos como externos y por último reconocer el propósito estratégico de la organización ,definido de manera dinámica a través de la misión y objetivos predominantes, tal cual se representa en el Gráfico Nº 1:

 

 

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Gráfico Nº 1. La organización: Contextos y definición de estructura.

Fuente: Johnson y Scholes (2000). Elaboración propia.

 

La Planificación.

 

La planificación constituye el proceso direccionador de las organizaciones vistas estas como “Sistemas Adaptativos Complejos”, por lo tanto se proyectan objetivos y se trazan trayectorias para el logro de dichos objetivos en entornos complejos, es por ello que la planificación permite el equilibrio adaptativo de la organización a su entorno procurando responder eficientemente a las demandas ambientales a partir de un flujo constante de información. Las organizaciones no son entes inermes al vaivén del entorno, a través de acciones planificadas las mismas intentan generar cambios en ese entorno a fin de que este modifique su situación. La planificación constituye la vía expedita en la consecución exitosa de. Bien lo señala Castellano (2005) que la planificación “es una forma de artesanía y sus herramientas son muy simples; la intuición juega un papel importante o más importante que la razón, y los resultados dependen en medida superlativa de las habilidades e inspiración del artesano”. Lo anteriormente señalado, se enmarca en la nueva concepción de lo que debe ser la planificación.. La actividad humana en una gran medida se articula a la planificación, convirtiéndose por loo tanto, en un camino que orienta la consecución de las metas no solo deseadas sino alcanzadas.
La planificación en escenarios complejos responde al intento de reducir la incertidumbre, tratando de hacer un ejercicio de prospectiva para anticipar los cambios en entorno en el que nuestras organizaciones operan y adaptar permanentemente los planes de acción a esos cambios. Esto no significa que la planificación debe buscar la “certeza”, ya que ante los cambios y transformaciones esto resulta ser utópico. La planificación debe tender a minimizar la incertidumbre a fin de generar trabajo productivo en las organizaciones, más nunca podrá eliminar el factor incertidumbre.


Por esta razón cualquier proceso de planificación en entornos complejos no debe tender a diseñar planes “terminales”, sino que estos deben configurarse como procesos dinámicos, sujetos a un constantes ir y venir, a una acción y reflexión para adaptarlo constantemente a las circunstancias, así como la valoración de sus resultados, los cuales también son vistos no como resultados finales sin resultados que están permanentemente construyéndose y deconstruyéndose con el fin de profundizar en la esencia de la experiencia y generar procesos de aprendizaje en la organización.


A continuación se presenta una visión del proceso de planificación en organizaciones complejas.

grafico 2

Figura 1. Planificación de las organizaciones Complejas. (Buitrago,2009)

En las organizaciones complejas existe un ir y devenir en escenarios complejos todo esto a través de los procesos de valoración y la acción, reflexión – acción.

Según Stoner (1995), los gerentes usan dos tipos básicos de planificación. La planificación estratégica y la planificación operativa. La planificación estratégica está diseñada para satisfacer las metas generales de la organización, mientras la planificación operativa muestra cómo se pueden aplicar los planes estratégicos en el quehacer diario. Los planes estratégicos y los planes operativos están vinculados a la definición de la misión de una organización, la meta general que justifica la existencia de una organización. Los planes estratégicos difieren de los planes operativos en cuanto a su horizonte de tiempo, alcance y grado de detalle.

 

LA ESTRATEGIA, LA POLÍTICA Y EL PODER; EL TRIÁNGULO INDIVISIBLE

Sobre la estrategia: sustento del primer vértice.


La planificación estratégica es planificación a largo plazo que enfoca a la organización como un todo. Muy vinculados al concepto de planificación estratégica se encuentran los siguientes conceptos: a) estrategia, b) administración estratégica, c) cómo formular una estrategia.
Etimológicamente el vocablo Estrategia proviene del griego “estrategos”, término con el que se designaba al general al mando de un ejército. Del mismo modo, se extendió este nombre a las decisiones y acciones del estratega en adaptación al mismo y procurando que la organización cumpla la función que la sociedad delega.También Maquiavelo en su obra "El Príncipe" hace recomendaciones importantes sobre la composición de los ejércitos para poder asegurar la existencia del Estado.
Estrategia, de acuerdo a Aguirre, Tous y Castillo (2003), es un plan amplio, unificado e integrado que relaciona las ventajas estratégicas de una firma con los desafíos del organización a largo plazo; es la respuesta de la organización a su entorno en el transcurso del tiempo, además es el resultado final de la planificación estratégica. Asimismo, para que una estrategia sea útil debe ser consistente con los objetivos organizacionales.


La Decisión Estratégica:


Toda decisión estratégica admite siempre tres ejes coordenadas el tiempo, el espacio, la cantidad y calidad de las fuerzas materiales y morales que definen una situación, y el factor maniobra que suele ser esencialmente complejo y que vislumbra la situación presente y futura. Se notará que en la decisión estratégica lo esencial es mantener la libertad de acción, mantener la iniciativa factor esencial de la maniobra.
En el contexto, hay múltiples actores que planifican y ejecutan planes simultáneamente, afectando el medio y los otros procesos alternos. En muchos casos, la racionalidad suele estar sustituida por intereses individuales o de grupos de presión. Un plan por sí solo no asegura su ejecución, se requiere de instrumentos y voluntades para su ejecución y en ocasiones, se carece de la voluntad política para esto. Reiterando el punto anterior, la planificación se puede considerar como la instrumentalización de un proyecto político, y por tanto, está subordinada al interés político.


La Política: el segundo vértice.


El Estado, sin duda alguna el fenómeno político dominante del siglo veinte y que aún se hace presente en los albores de este siglo, es el producto de la acumulación de estructuras y de prerrogativas gubernamentales en el curso de la historia reciente, la política constituye y ha constituido la base de toda una serie de acciones..
La política (politeia) se refiere al régimen político que gobierna una sociedad, al Estado y su relación con la sociedad, hace referencia a la forma en que ésta última organiza la estructura y el ejercicio del poder político. Visto así, el ámbito de la política se ceñía a las estructuras, sistemas, instituciones, normas, reglas, valores, creencias y costumbres propios del Estado.

De acuerdo a las relaciones que se han dado en el tiempo con la política se han generado las políticas públicas: la concreción en acciones de las ideas. El Estado día a día adquiere un compromiso más amplio con las funciones sociales que se van complejizando en la medida en que los sistemas también lo hacen.

El Estado de hoy tiende a ser más concreto, deja a un lado las dilucidaciones filosóficas (no por menos importantes) y se encara ante las Políticas Públicas y su ejecutoria a través del Gobierno. Por lo tanto, cuando se estudiar la política los objetos de estudio son las fuerzas políticas, las elecciones, las instituciones gubernamentales y parlamentarias, mientras que las políticas públicas hacen referencia a la acción pública, al aspecto programático de la acción gubernamental.
Las políticas públicas se generan en la actividad diaria del Estado, y su ejecución presenta dos etapas teórico-prácticas: La ejecución de la política pública tiene dos momentos: una teoría, o sea una forma de cómo transformar una demanda en un propósito de acción y de registro de la agenda de decisiones de un gobierno; y una praxis, que es una forma para que los diferentes actores que se interrelacionan, formulen sus problemas, crean conciencia para exigir soluciones, instrumentos y materialicen la política.Es en la praxis política donde se inscriben el poder popular y el poder local, como elementos sustantivos.


El tercer vértice: El Poder


El Poder nunca ha sido un tema fácil de tratar por cuanto la asociación más común está dada con el manejo incorrecto de éste. Las organizaciones complejas requieren de un proceso de planificación que tome en cuenta una red de relaciones, tales como: fines, valores de los miembros, normas, etc. Este entrecruzamiento de relaciones requieren de un elemento importante: el poder, el cual coadyuva en la cooperación y coordinación de dichas organizaciones. Las relaciones sociales que genera el poder desde los inicios de la humanidad se ha caracterizado por una desigualdad: son asimétricas: un grupo o sujeto que posee poder ejerce mayor control sobre otro grupo o sujeto, dándose una relación inversa y perversa, que va en contra de la equidad.

Aquí emerge el pensamiento de Gramcsi, el cual lo estudia como fenómeno con raíces históricas, filosóficas, filosóficas. Gramsci fue un intelectual revolucionario, y su eje de pensamiento lo constituyeron las organizaciones. La organización es vista desde esta perspectiva como la única vía en la cual la clase trabajadora alcanza su emancipación.Se requiere organizar el poder popular y para ello se hace necesario desde el seno del intelectual orgánico, la conquista y transformación de los aparatos del Estado para crear las condiciones de esa nueva hegemonía, la creación, la conquista y transformación de los aparatos de la sociedad civil.
Esta nueva forma constituye el embrión y el proyecto de la sociedad futura, (de acuerdo al autor citado) estableciendo así una continuidad entre el presente y el futuro que sitúa el problema en horizontes que van más allá de la productividad o del sistema de planificación, una planificación que no puede ni debe ser lineal, una planificación contingente en la complejidad.
Si bien es cierto se habla de "sociedad organizada" y del "hombre-organización", nos inclinamos más al concepto de seres humanos en comunión para el logro de un bien común. Venezuela desarrolla un proceso que contraviene lo hasta ahora conocido y que causa ruido, alegría y malestar: se está permitiendo que las bases del país emerjan y que consoliden los derechos que les corresponden como ciudadanos y ciudadanas y surja por lo tanto el poder popular, esto ha conducido a la creación de una nueva estructura social que permita una forma de organización social que impulse el poder constituyente del pueblo y que genere la organización en espacios reales. Las personas, bien sea en barrios, parroquias, municipios y gobernaciones de diversos lugares del país está generando ideas e inventando soluciones prácticas para resolver su problemática social y esto solo puede hacerse a través de la disposición de recursos y de voluntades.
La Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (2006), define a la participación ciudadana como : “La disposición consciente de las personas a involucrarse de manera Colectiva o individual en la formulación proyección ejecución, control social y evaluación en el Estado Democrático”2 (p.5).Por lo tanto, la participación responde al mismo tiempo a un raciocinio colectivo e individual, porque depende del estímulo y motivación del entorno político, social y económico y de la voluntad personal de participar y esta voluntad individual, está condicionada por necesidades, intereses, aspiraciones y expectativas personales o agrupadas.
Ahora bien, la participación comunitaria, supone una relación con el Estado, pero sólo el sentido de un impulso asistencial de acciones, que son ejecutadas por los ciudadanos y se refieren a cuestiones más vinculadas a su vida más inmediata; es decir, suele referirse más bien a las acciones organizadas de autoayuda social. En resumen, el estímulo social y la voluntad personal como requisitos de la participación ciudadana pueden sufrir desencuentros, divergencias, lo que explicaría la diferencia en la calidad y grado de compromiso en la participación.
El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, se conceptualiza entonces como democrático participativo, ya no democrático representativo, pero, existe la representatividad política en la Asamblea Nacional, porque la participación y la representatividad son dos categorías fundamentales de la democracia.
En un contexto general la presencia de las teorías de desarrollo en América Latina tiene concomitancia con la teoría de la participación ciudadana. Antes que nada porque las teorías de desarrollo modelan el sentido organizacional del aparato Estado, induciéndolo a tomar mecanismos alternativos que acerquen el consenso colectivo a los proyectos o propuestas de desarrollo. Uno de estos mecanismos alternativos es la Participación Ciudadana a través de los diversos canales de manifestación social en que se han venido presentando en el marco normativo e institucional del estado en los países latinoamericanos.

El Ciudadano es un individuo perteneciente a la sociedad política o a un Estado determinado, al que debe lealtad y al que puede exigirle a cambio Venezuela, estuvo sumida ante la presencia de un Sistema Político adherido al modelo neoliberal, quizás con mayor lazos comunicantes que otros gobiernos del hemisferio, y esto fue razón para que en el país desembocara en un país deteriorado, desactualizado e improductivo y un pueblo configurado por ciudadanos que no eran partícipes de las decisiones que les atañen en primer lugar a ellos, surge entonces el Modelo económico de Participación Social.

Este modelo socioeconómico tiene como sustento básico la participación activa de las comunidades en la gestión de las políticas públicas, en los tres niveles del gobierno. Los principales postulados son, entre otros ,los contenidos en la Ley Orgánica del Poder Municipal (2005): la participación protagónica, corresponsable y productiva de la ciudadanía, en la construcción de un modelo económico más social, humano y sustentable, la ampliación y profundización de la democracia económica, impulsar la economía social desde la participación autogestionaría, inclusión social, consolidación de una democracia social de derecho y justicia en una vida colectiva, basada en la igualdad, cooperación e integridad, desarrollar la cogestión como herramienta de corresponsabilidad en la ejecución de proyectos de inversión y el acceso de las comunidades a fuentes de finaciamiento, crear empresas de de producción social, permitir una mayor participación ciudadana en los asuntos de interés social estimulando el control social de la gestión pública.
Todo este Modelo de participación popular se sintetiza de acuerdo a Tovar (2006), en la frase del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, al señalar: “ la pobreza no podrá ser eliminada si no se entrega el poder al pueblo”. De allí, el surgimiento de las Misiones y el establecimiento de los Consejos Comunales como núcleos de acción comunitaria, colectiva.
Sólo a través del poder de las comunidades a través de la participación protagónica se logrará la verdadera justicia social, esta justicia emerge cuando se amplía y profundiza la democracia social en todos los campos: la educación, la alimentación, la salud, la recreación, la vivienda, la seguridad. Cuando el interés colectivo asuma las acciones políticas y sociales se estará consolidando la justicia social, o dicha de otra manera cuando converjan la estrategia, la política y el poder en un enfoque transcomplejo.

 

ENFOQUE TRANSCOMPLEJO DE LA PLANIFICACIÓN A TRAVÉS DE LA ESTRATEGIA, LA POLÍTICA Y EL PODER: EL TRIÁNGULO INDIVISIBLE

Hemos venido señalando a lo largo del texto que la política es el conjunto de fenómenos sociales que pueden separarse de ese mismo conjunto de fenómenos mediante la utilización de un criterio particular que es el poder, entendido éste como el elemento de legitimidad y autoridad con el propósito de gobernar o dirigir a los diferentes grupos de la sociedad. La política entonces debe asociarse al comportamiento humano y por lo tanto es relevante discernir sobre qué comportamientos son políticos y cuáles no. Indudablemente, el hombre es un animal social y por lo tanto no puede concebirse la política por fuera de la sociedad.

La política necesariamente tiene que ver con todos los asuntos que afectan a la colectividad, por lo que se puede afirmar que tiene estricta relación con el ámbito público; así pues es conveniente enfatizar que la política es una forma de ejercer el poder mediante la toma de decisiones por medios públicos.

Unida de manera indisoluble a la política y el poder se encuentra la estrategia la cual se usa corrientemente en tres formas. Primero, para designar los medios empleados en la consecución de un cierto fin, es por lo tanto una cuestión de racionalidad orientada a un objetivo. Segundo, para designar la manera en la cual una persona actúa en un cierto juego de acuerdo a lo que ella piensa que sería la acción de los demás y lo que considera que los demás piensan que sería su acción, esta es la forma en que uno busca tener ventajas sobre los otros. Tercero, para designar los procedimientos usados en una situación de confrontación con el fin de privar al oponente de sus medios de lucha y obligarlo a abandonar el combate; es una cuestión entonces de los medios destinados a obtener una victoria. Estos tres significados van juntos en situaciones de confrontación -guerra o juego- donde el objetivo es actuar sobre el adversario de tal forma de volver la batalla imposible para el otro. Por tanto, la estrategia se define por la elección de soluciones ganadoras. Pero debe tenerse en cuenta de que es un tipo de situación muy especial y que hay otras situaciones en las cuales es preciso mantener las distinciones entre los diferentes sentidos de la palabra estrategia.

Cada relación de poder, implica en última instancia, en potencia, una estrategia de lucha en el libre juego de reacciones antagónicas.Una relación de poder puede transformarse en una confrontación y esto es importante tenerlo en cuenta en las organizaciones ya que de allí pueden generarse relaciones de dominación que se alejan del verdadero sentido de la libertad de los seres humanos.
Las relaciones de poder dentro de una sociedad no pueden ser reducidas al estudio de una serie de instituciones, ni siquiera al estudio de aquellas instituciones que podrían merecer el nombre de "políticas". Las relaciones de poder están enraizadas en el sistema de las redes sociales.
Las organizaciones que aprenden son aquellas expertas en crear, adquirir, transmitir y aplicar el nuevo conocimiento, también en gestionar activamente el proceso fr aprendizaje en los individuos con el fortalecimiento de una cultura y comportamiento organizacional de procesos para mejoramiento continuo.

El crecimiento organizacional desde adentro se apoya en el aprendizaje y colaborativo de todo el factor humano que, de acuerdo con Berger, Sikara y Berger (2000) es una cubierta estratégicamente bien construida sobre visión, misión, metas físicas, financieras y normas de desempeño a fin de construir escenarios del futuro para fortalecer acciones que alineen misión y gerencia a través de un cambio planeado al servicio del factor humano, con claridad de roles y competencias para la producción de metas personales e institucionales de una gerencia colaborativa que estimule el valor, reconocimiento e intercambio de procesos y resultados en toda la organización.

Por lo antes expuesto, las instituciones universitarias que son capaces de reflexionar reconocen errores y a su vez buscan corregirlos mejorando su aprendizaje, vuelven al sistema operativo evaluando e innovando para producir cambios que renueven el potencial de trabajo para luego aplicar ese conocimiento al servicio de los estudiantes.En consecuencia, las instituciones que gestionan sus conocimientos, son las que innovan y perduran, las que desarrollan competencias, conocimientos, tecnologías que expliciten el compromiso con el cambio, la innovación y finalmente las que introducen nuevas formas de hacer, al concebir a la organización como un sistema dinámico de pensamiento, diálogo y acción, pues ellas evolucionan y se renuevan en la medida en que los individuos involucrados en su funcionamiento lo consiguen (Oliva, 2000).
La gerencia del conocimiento en cualquier ámbito o Institución genera la posibilidad de que se divulgue el conocimiento, la ciencia, la tecnología y las experiencias provechosas para elevar para elevar la calidad.
Lo anteriormente expuesto permite señalar que tanto en el conocimiento como en la transdisciplinariedad, se advierten tendencias y demandas para la gerencia del Siglo XXI: de operar en un medio definido y de cierta estabilidad a uno medio poco definido y en constante cambio. Se exige entonces aprender a gerenciar la incertidumbre y la complejidad; de la disposición para la realización reiterada de tareas concretas, a la habilidad para realizar actividades generando expectativas y motivación a sus seguidores; de la capacidad de trabajo individual a la capacidad de trabajo en equipo; de una formación técnico-específica a una formación integral que permita la comprensión y anticipación adecuada de los fenómenos y tendencias del contexto.
Así pues, ¿acaso el incremento de la complejidad significa que las organizaciones sucumbirán a lo impredecible, a la incertidumbre y a la pérdida del control gerencial? Consideramos que no ya que si bien es cierto los sistemas complejos son impredecibles, también presentan comportamientos regulares. Los patrones relativamente simples, llamados “leyes de poder”, y observados en los más variados escenarios hasta llegar a las sociedades humanas, sugieren estrategias a través de las cuales las organizaciones bien dirigidas pueden enfrentarse a la incertidumbre y lidiar con las discontinuidades que el entorno les presenta como sistemas abiertos adaptativos, es aquí donde la Estrategia, la Política y el Poder se abren como un camino para el abordaje transcomplejo.
En primer lugar hablar desde la gerencia, la planificación de transcomplejidad permite configurar distintos niveles de realidad, hoy más que nunca como realidad transcompleja, regidos por diversos tipos de lógicas, racionales e irracionales; por lo que ya no es suficiente acudir a una y única racionalidad administrativa gerencial. La transcomplejidad permite establecer consensos argumentativos desde la estrategia, la política y el poder en un triángulo donde los nuevos tiempos lo hace cambiante y que a pesar de ser un triángulo no significa que en la base esté ubicado el colectivo, sino que sencillamente se establece un flujo comunicativo participativo donde se promueve unl diálogo creativo entre los vértices. La relación dialógica es transcompleja ya que permite que emerja nuevas interacciones.
En este proceso transcomplejo, el poder, la estrategia, la política, la planificación no buscan acercarse cada uno a un espacio, sino que al contrario, tratan de apropiarse de un lenguaje común que permite explicar otras realidades y sobre todo privilegia al ser humano, con su mundo de vida con sus debilidades y fortalezas.
Lanz, (2001) a nuestro modo de ver retoma la concepción de “equipaje de referentes” de Esté (2005) y manifiesta que es necesario repensar sobre los equipajes teóricos heredados en el plano organizacional y que realmente una concepción transcompleja debe tender a conducir hacia la humanización de la estructura, superando así la inhumanidad de concepciones mecanicistas, formalistas o productivistas de corrientes clásicas del pensamiento administrativo
Desde esta visión transcompleja se gerencia los contenidos sociales que facilitan la compresión del ser y la condición para comprender los marcos estratégicos con el que se pudiera añadir un valor intrínseco que contribuya con la felicidad o al éxito tanto de quienes laboran, como con el resto de las comunidades donde se encuentran estas organizaciones y donde de acuerdo a Lozano (2002) se produce el tejido complejo de actos humanos que afectan los contenidos biológicos, sociales, bioético, psicológicos, políticos. ambientales y económico-financieros del individuo como ente complejo.
Las organizaciones no solo a través de la estrategia, la política y el poder han ido transformándose sino que las tecnologías de la información y la comunicación han aportado a la organización un elemento transformador donde la comunicación permite entender que las estructuras de los sistemas no son estables sino que entran en la concepción de estructuras disipativas que muy bien ha enunciado Prigogine y corrobora Capra y esto genera conjuntamente con los nuevos cambios políticos, de poder y estratégicos una nueva forma de visualizar la sociedad.
A continuación se presenta un Modelo estratégico que vincula a las organizaciones con la estrategia, la política y el poder.

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Fuente: Buitrago (2009)
Las organizaciones complejas presentan como sustento la relación triangular existente entre Estrategia, poder y política. La Relación Triangular entendida como la vinculación existente entre estos tres elementos se traduce en una visión transdisciplinaria , La cual es necesaria para alcanzar una nueva forma de enfocar los procesos de planificación, administrativos, gerenciales.
La estrategia como se habló en capítulos anteriores es un término de origen militar, que ha sido aplicado en diferentes campos: educativo, organizacional. La estrategia permite el reconocimiento y vinculación de distintos caminos, instrumentos que se orientan hacia un mismo fin, con el propósito de pasar de una situación dada a otra definida como ideal.
En el campo de la política, la estrategia supone que dará lugar a un modelo de comportamiento político que pretende explicar la manera como se desarrollan las relaciones de poder entre diversos actores sociales y la forma en que diferentes acciones podrían explicar dichas relaciones o modificarlas la síntesis de ambas acciones se constituye en el plan político
En el caso venezolano, para nadie es un secreto la transformación que surge desde las comunidades olvidadas durante mucho tiempo por los gobiernos que durante cuarenta años estuvieron dirigiendo los destinos del país. De allí surgió la necesidad de una redefinición de la política, una política distinta surgida desde los intereses del pueblo, no desde la élite, que configuraban el vértice alto del triangulo y que ahora no puede focalizarse de esa manera.
Para ello, el Estado venezolano está cambiando la concepción de poder a fin de transitar a un nuevo orden político, que se distancia de la concepción que presentaba Weber en el pasado. Weber define el poder político como un tipo de dominación legítima ante obedientes. Lo cual es contrario a lo que señala Dussel (1998) ya que si es dominación no puede ser legítima, porque lo legítimo es lo que tiene mi consentimiento y no puedo consentir mi dominación. Es por ello que en Venezuela la primera organización compleja de poder popular la constituye el Consejo Comunal ya que la construcción de una sociedad más justa necesita que se traslade el poder político a través de estrategias hacia quienes están comprometidos con el cambio.
Existen 3 corrientes respecto de la relación entre estrategia y política. La primera considera que la estrategia subordina a la política la segunda considera que la política subordina a la estrategia y la tercera corriente considera que ambas están en igual relación. La política y la estrategia son un continuo en la formulación de propósitos, metas, objetivos , por lo que la política debe indicarla a la estrategia qué objetivos está buscando alcanzar, cuáles son las líneas de acción a seguir y cómo se conseguirán alcanzar esos objetivos previstos por la política y como esos objetivos están íntimamente relacionados con el poder .
En un sistema político donde los valores democráticos son valores que mueven la acción política, el poder está diseminado en una serie de actores que conforman el sistema político, especialmente en los sectores populares a través de los Consejos Comunales, de allí, que se puede afirmar que cada uno de estos elementos que conforman la relación triangular se caracteriza por su tridireccionalidad dinámica. Se habla de tridireccionalidad porque comprende una interacción desde la Organización Compleja, llámese Consejo Comunal, Universidad donde el poder, la estrategia y la política se interrelacionan y permiten que el sistema abierto adaptativo cambie sus estructuras disipativas.
El triángulo indivisible se fundamenta en lo señalado por Dussel (2004), al recuperar una aspecto ético universal que sostiene la arquitectura de su pensamiento: la vida humana, arraigada en una “voluntad de vivir” ancestral y de tendencia comunitaria. Este principio estructura la actividad política (le proporciona un contenido material), por consiguiente la política debe entenderse como una actividad tendiente a organizar, producir y reproducir la vida de los miembros de la comunidad (con lo que se constituye en una nueva forma de biopolítica).
El espacio de las instituciones es clave en el proceso de cumplir con el objetivo ético-material, porque la construcción del poder político de la comunidad requiere además, para Dussel, de la capacidad del conjunto social de darse las condiciones empíricas para su constitución y la realización de sus fines legítimos. En efecto, debe estar en condiciones, por ejemplo, de garantizar su autonomía, elaborar estrategias para la producción de recursos y fortalecer sus formas culturales. Esto permitiría, según el autor, desplegar la potentia que la comunidad, como organización compleja, tiene en tanto portadora de poder (soberanía popular) y que le permite reproducir la vida humana. La política, la estrategia y el poder son vistos como un espacio, un espacio transcomplejo, donde se desarrolla el diálogo para la construcción de consensos.
Las organizaciones no tienen por única finalidad facilitar la coordinación de las acciones individuales, su razón de ser fundamental es instituir simbólicamente y en un horizonte de responsabilidad el mundo común. Una vía para consolidar las organizaciones lo constituye el diálogo, visto como el intercambio de ideas, expresiones, afectos. .
Cuando hablamos del triángulo indivisible entre poder, política y estrategia sencillamente estamos visualizando una nueva manera de hacer política, una nueva forma de poder y una estrategia viable en el logro de esta concepción. En tiempos de transformación, de cambios, en Venezuela se habla de la política alejada de mecanismo para conseguir ciertos fines y por supuesto que el poder en estos cambios transformacionales se aleja también del poder como la capacidad que ejerce un grupo de personas sobre sus decisiones que en algunos casos eran vistas como inapelables.
En esta nueva manera de mirar la política, el poder y la estrategia estos están de manera indisoluble sumergidos en un entorno ético ya que los tres vértices del triángulo son producto de la actividad humana donde la ética, se ocupa precisamente de los actos humanos en cuanto al bien o al mal que ellos entrañan, y que la teleología de la política no es el poder sino el bien común, con respecto al cual el poder no es más que un medio a su servicio, y que este medio es siempre limitado por la dignidad de la persona humana, cuyos derechos esenciales debe no solo respetar, sino también promover a través de estrategias cónsonas con la vida que insufla las organizaciones complejas.
Para finalizar dejamos un pensamiento de Adela Cortina (2006), quien ha transitado un camino bien interesante desde la ética y ella señala que:
Creo, como los viejos anarquistas, que el poder corrompe
y que el poder absoluto corrompe absolutamente.
Uno de los grandes desafíos del siglo XXI es conseguir que la gente que tenga poder tenga también ética.
Que la ética llegue al poder será parte de la salvación de la humanidad.

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