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AUTOR: 

Barlín Orlando Olivares

Investigador. Servicio de Agrometeorología. Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA). Centro de investigaciones del Estado Anzoátegui, Venezuela. Teléfono: 0283-2351883

RESUMEN

Se ha evidenciado que existen comunidades que han sido seriamente afectadas por las variaciones climáticas, pero al mismo tiempo existen otras que han manejado el conocimiento ancestral de ciertos signos en la naturaleza, el clima y los astros para emplearlos como bioindicadores llegando a darles la categoría de pronosticadores climáticos. El objetivo de este trabajo es reconocer la autonomía cultural de algunas comunidades agrícolas indígenas de Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Paraguay y Venezuela, en el contexto climatológico, a través de la valoración de la diversidad del conocimiento ancestral para determinar los efectos y adaptaciones asociados a los recursos naturales. Se enmarca en el enfoque de investigación participativa mediante la técnica diálogo de saberes, involucrando 20 participantes provenientes de los países latinoamericanos mencionados. Se identificaron los siguientes bioindicadores: la Chicharra, el Bachaco, el zorro, el pasto chillihua, la planta Sank'ayu, el ave Chiltotas, el ave azacuanes, el congorocho y las fases lunares. Los resultados permitieron recrear, reconstruir y revalorizar los saberes locales en las prácticas cotidianas en el pronóstico del clima para el uso y manejo de la agricultura familiar.

Palabras clave: variabilidad climática, bioindicadores, saberes locales

ABSTRACT

It has been shown that there are communities that have been severely affected by climate variations, but while there are others who have handled the ancestral knowledge of certain signs in nature, the weather and the stars for use as bioindicators them reaching the category of weather forecasters. The objective of this work is to recognize the cultural autonomy of indigenous farming communities in Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Paraguay and Venezuela, in the context climate, through the appreciation of diversity of ancestral knowledge to determine the effects and adaptations associated to natural resources. Is part of the participatory research approach by technical knowledge dialogue, involving 20 participants from Latin American countries mentioned. Were identified the following biomarkers: the buzzer, the Bachaco, the fox, grass Chillihua, plant Sank'ayu, bird Chiltotas, bird azacuanes, el congorocho and lunar phases. The results allowed recreating, rebuilding and enhancing local knowledge in everyday practices in the weather forecast for the use and management of the family farm.

Keywords: climate variability, biomarkers, local knowledge

INTRODUCCIÓN

Desde hace muchos años, se han desarrollado investigaciones orientadas a afirmar que el clima representa una construcción científica física y natural del ambiente, y a su vez, existe una construcción social que esta íntimamente relacionada a esa construcción del conocimiento. En este sentido, se hace sumamente importante señalar que la construcción científica del clima es en sí una construcción social que se adapta y se adecua a las dinámicas de cualquier comunidad.

El uso del termino climatología, en cualquier ámbito, esta asociado a describir estadísticamente el comportamiento de las variables climáticas, conocimientos específicos que han logrando resultados precisos con sus modelos y simulaciones del clima en diferentes regiones. Sin embargo, (Rossbach de Olmos, 2011) establece que desde un punto de vista de las ciencias sociales, es importante tener presente el contexto y las condiciones históricas de surgimiento de estos conocimientos, incluyendo casos de contingencia y coincidencia casual que ocasionalmente ocurren en todas las disciplinas científicas.

La interpretación del clima a través de indicadores biológicos y ambientales abióticos (tales como astros y entorno cercano) representan hoy en día, una gran importancia en las sociedades agrarias andinas de Latinoamérica por constituir el conocimiento necesario para tomar decisiones de planificación en sus estrategias de control de riesgo (Torres, 2006)

La memoria histórica de las comunidades permite examinar sus propias capacidades, para reducir las pérdidas debido a eventos climáticos extremos tales como inundaciones, sequías y presencia de plagas y enfermedades relacionadas con el comportamiento del tiempo. Este conocimiento ancestral desarrollado sobre la base de muchos años de observación, ha permitido a algunas comunidades agrícolas, la construcción de un sistema de pronóstico agrometeorológico basado en la observación de bioindicadores. Este término ha sido utilizado para describir el comportamiento de la fauna y la flora, la dinámica astronómica y otras manifestaciones de la naturaleza ante los eventos meteorológicos (Baldivieso y Aguilar, 2006).

Entre las comunidades rurales dominadas por agricultura tradicional, los agricultores parecen afrontar la situación a pesar de la variabilidad del clima. De hecho investigaciones recientes sugieren que muchos agricultores se preparan para el cambio climático, minimizando las pérdidas en productividad mediante el uso incrementado de variedades locales tolerantes a la sequía, cosecha de agua, policultivos, agroforestería, colecta de plantas silvestres y el uso de bioindicadores del clima para reducir el riesgo climático (Mortimore y Adams, 2001; Mendoza, 2009). Dado esto se hace necesario reevaluar la tecnología indígena, agrícola y local como fuente clave de información sobre la capacidad adaptativa que exhiben algunos agricultores para enfrentar el cambio climático.

Resolver el problema de cultivos con rendimientos variables, es crucial para la supervivencia de los agricultores, que viven en ambientes marginales donde las condiciones agroclimáticas siempre han sido un desafío. El manejo del riesgo es una preocupación importante de las familias rurales y el único mecanismo seguro se deriva del uso del conocimiento experimental, ancestral o el uso de bioindicadores del clima.

Diversos autores tales como Torres (2006), Claverías (2004) y Ulloa (2012) han establecido formalmente como nueva disciplina de investigación del clima a la etnoclimatología, que en principio, integra el conocimiento de las sociedades rurales agrarias en la predicción de los cambios climáticos a partir de indicadores biológicos y astronómicos que observan para tomar decisiones productivas, religiosas y de costumbres.

Según Hocquenhem (1998) las sociedades que se constituyen entre el bosque seco, la selva alta y el páramo, denominadas como norandinas, desarrollan una organización social que difiere de la que elaboran sociedades centroandinas. El ambiente natural ejerce una importante influencia en la formación de las sociedades regionales que se distinguen unas de otras por la particular forma de elaboración de sus saberes, técnicas, prácticas creencias y gustos específicos.

Esta investigación representa un nuevo enfoque de las líneas de investigación estratégicas de la Nación, considerada como investigación participativa, la cual es un instrumento que intenta poner en manos del pueblo la posibilidad de producir los conocimientos necesarios para realizar las acciones, gestiones y estrategias colectivas indispensables. Este nuevo enfoque de investigación es la síntesis de los aportes realizados por los mismos sectores populares organizados y por los intelectuales comprometidos con la construcción de la nueva sociedad.

El objetivo del presente estudio fue identificar el conocimiento local y sus efectos sobre los pronósticos y adaptaciones al clima por algunas comunidades agrícolas indígenas de Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Paraguay y Venezuela, con la finalidad de evaluar su potencialidad en la búsqueda de respuestas a problemáticas actuales en la producción agrícola de estas comunidades.

MATERIALES Y MÉTODOS

Este estudio se inicia por el supuesto descrito por Claverías (1990), el cual indica que los campesinos de los países latinoamericanos han incorporado en sus conocimientos milenarios una gran cantidad de conocimientos y experiencias sobre el comportamiento de la biodiversidad y de otros componentes de su medio natural. Esos conocimientos y experiencias, entre otros usos prácticos constituyen una herramienta importante en su cosmovisión holística y así mismo, les sirve también para predecir los cambios de las característica climáticas en un año agrícola determinado.

Previo al desarrollo de la investigación se realizó una reunión preparatoria durante junio de 2012 antes del dialogo de saberes en las sedes del Instituto Universitario de Tecnología José Antonio Anzoátegui (IUTJAA) Pariaguán y El Tigre, estado Anzoátegui con la participación de estudiantes del programa de formación nacional en agroalimentación provenientes de los países latinoamericanos: Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. Esta actividad estuvo dirigida a los (14) estudiantes latinoamericanos del programa de formación con la participación de otros (6) estudiantes provenientes de comunidades agrícolas indígenas kari'ña, para un total de (20) participantes. Dichos estudiantes han tenido una formación previa en el are agrícola en sus países, muchos de ellos ejercen la agricultura familiar, actualmente se encuentran cursando estudios en Venezuela. Esta reunión tuvo como finalidad definir los objetivos del dialogo de saberes, la metodología utilizada para el evento y las responsabilidades del relator, moderador y coordinador de logística.

Para dar inicio a la investigación, fue preciso la conformación de un equipo de investigación, el cual tuvo como función principal actuar como facilitador, organizador del dialogo de saberes y sistematizador de la información que se generó durante el desarrollo del evento. Este equipo estuvo integrado por investigadores en el área de agrometeorología del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA) del estado Anzoátegui, profesores del IUTJAA sede Pariaguán, estado Anzoátegui, Venezuela.

Se realizó un dialogo de saberes que permitió, fundamentalmente, la identificación de los problemas agrícolas ligados al clima que afectan a la comunidades agrícola indígenas latinoamericanas, además de la percepción del clima considerando los conocimientos locales y ancestrales. El evento ha tenido tres partes, la primera representada por el abordaje del grupo participante, donde se expresaron las expectativas y principales problemas asociados al clima de las comunidades agrícolas latinoamericanas; la segunda parte esta orientada por la exposición teórica interactiva del grupo investigador, enfatizando aspectos relacionados con el recate de saberes locales, caracterización climática e importancia del clima en la agricultura familiar, por ultimo, la tercera parte estuvo constituida por la aplicación de las encuestas a los participantes, obteniendo una percepción amplia del conocimiento colectivo. El cuadro 1 muestra las fases desarrolladas en el dialogo de saberes.

El instrumento utilizado para la recolección de información de aspectos cualitativos y cuantitativos, fue la encuesta estructurada, considerando las características de la población tales como: origen, sexo, edad, nivel de educación, tipo de actividad que desempeña. Así mismo, se formularon preguntas relacionadas con la percepción del clima tales como: la pérdida de cosecha a causa de algún elemento climático, alto rendimiento o adecuado comportamiento agronómico del cultivo a causa de algún elemento climático, percepción del cambio climático en la última década y conocimiento de algún bioindicador climático en la zona.

 

Cuadro 1. Fases desarrolladas en el dialogo de saberes acerca de la percepción del clima en comunidades agrícolas indígenas

 

Fase

Objetivo

Actividad

Estrategia

Recurso

 

 

I

Abordaje

Identificar las expectativas de los participantes, principales problemas agrícolas a causa del clima y la percepción del clima

 

  

Diagnostico Participativo

 

 

 

Lluvia de ideas

 

Papel bond, hojas blancas, lápices, marcadores, grabadora, libreta de notas, cámara fotográfica.

 

 

II

 Teórica interactiva

Describir y reconocer la importancia del clima, el ambiente y las variables meteorológicas asociadas a las actividades agrícolas

 

Exposición de temas relacionados con el ámbito climático y agrícola.

 

 

Presentación oral de participación colectiva.

 

 

 

Computadora, video beam y equipo de proyección.

  

III

Construcción colectiva del conocimiento

Abordar temáticas ligadas a importantes ámbitos de la vida cotidiana mediante la  percepción del clima y sistematizar el conocimiento local ancestral

 

 

 

Mesas de trabajo

 

 

Entrevistas focalizadas y encuesta

  

 

Libreta de notas, lápices, grabadora

 

DISCUSIÓN

1. Aspectos relevantes del abordaje participativo

Básicamente, los participantes en el evento manifestaron sus expectativas orientadas principalmente a las características del clima y la descripción de las actividades de agricultura familiar desarrolladas en las comunidades latinoamericanas. En el caso de la comunidad Cantón de la Canoa en El Salvador, la agricultura se caracteriza por ser muy diversificada (granos, hiervas, tubérculos, frutas, flores, verduras, entre otros) y para los que la practican es usada como medio de sobrevivencia familiar. Las técnicas utilizadas para el manejo de estos cultivos provienen de practicas ancestrales de esa comunidad, tales como el compostaje, control etológico de insectos colocando trampas amarillas con pegamento, y la siembra de especies vegetales utilizadas como repelentes por su fuerte olor como la Albahaca (Ocimum basilicum L.) y la Ruda (Ruta graveolens L.)

Por su parte, la comunidad Coripata en Bolivia, se caracteriza por poseer un régimen de precipitación estacional, con un promedio de 650 mm anual. En el altiplano se produce: papa (Solanum tuberosum L), quinua (Chenopodium quinoa Willd), oca (Oxalis tuberosa M), cañahua (Chenopodium pallidicaule), arveja (Pisum sativum L), cebada (Hordeum vulgare L), pastos cultivados y avena (Avena sativa) entre los principales. Los participantes en el evento, indicaron que todavía hay costumbres y tradiciones o rituales muy arraigadas en estas comunidades agrícolas indígenas del departamento La Paz, Bolivia, los cuales no olvidan cumplir con la Pachamama, que es la madre tierra. Estas personas que ejecutan la actividad agrícola familiar conservan ritos esenciales para mantener esa cosmovisión única que les ha permitido estar ligados a su chacra.

Con relación a la comunidad agrícola de Santa Rosa del Aguaray en Paraguay, se presentan las cuatro estaciones, según testimonios de los participantes, en invierno la temperatura mínima llega a ubicarse entre 1 y 3°C, esto genera ciertas heladas destruyendo algunas plantas de subsistencia para las familias rurales, la mayoría de las producciones agrícolas que se realizan en esta comunidad son policultivos tales como maíz (Zea mays L) con mandioca (Manihot sculenta Crantz), melón (Cucumis melo L) con maíz y caraota (Phaseolus vulgaris L) entre otros, por lo general son pequeñas hectáreas donde se aplican algunas alternativas de manejo agroecológicas representadas por la aplicación de residuos verdes, residuos orgánicos, uso de extractos naturales para el control de plagas y enfermedades en épocas criticas para los cultivos.

Respecto a la comunidad de San Dionisio en Nicaragua, esta posee un clima húmedo típico de las sabanas tropicales, la precipitación media anual varía entre los 1400 y 1500 mm caracterizándose por una buena distribución de las lluvias durante todo el año. Con relación a régimen térmico, las temperaturas permiten en adecuado crecimiento y desarrollo de las especies vegetales que se cultivan en la región. Los miembros de estas comunidades se han visto afectadas por la influencia de tormentas que generan abundantes lluvias y en consecuencia repercusiones en el crecimiento de los cultivos tales como: café (Coffea arabica L), maíz y ajonjolí (Sesamum indicum L).

En el caso de las comunidades indígenas de la cultura Kari´ña en Venezuela, el sistema agrícola tradicional está basado en el conuco que se trata de pequeñas extensiones de tierras cercanas a las comunidades vegetales dominadas por la palma Moriche (Mauritia flexuosa L), en zonas donde las corrientes de agua son muy tranquilas, también conocidas como morichales, estas pequeñas extensiones son cultivadas por un período limitado de años y sometidas a traslados periódicos para no agotar los nutrientes del suelo. Los cultivos que comúnmente se siembran son Yuca (Manihot sculenta Crantz), Maní (Arachis hypogea), Fríjol (Vigna sinensis), Patilla (Citrullus vulgaris), Melón (Cucumis melo L), Maíz (Zea mays L), Sorgo (Sorghum bicolor) y pastizales (Brachiaria brizantha, B. dictvoneura, B. decumbens y B. humidícola).

El clima del sur de Anzoátegui, corresponde a un Bosque seco tropical, con vegetación típica de sabana, según el esquema de clasificación de Holdridge (1957). De acuerdo a la distribución y a la lámina de lluvia caída, la localidad tiene un régimen pluviométrico estacional, con una estación seca, que se extiende desde noviembre hasta abril con una alta variabilidad en noviembre y diciembre, la estación lluviosa se extiende desde mediados de mayo hasta mediados de octubre.

2. Socialización teórica interactiva de experiencias latinoamericanas

Durante esta fase se enfatizó en la importancia del clima en los diferentes cultivos. De acuerdo a los relatos expresados por los participantes provenientes de comunidades Kari´ña en Anzoátegui, Venezuela; se notó una preocupación asociada a las siembra de frijol debido a que anteriormente se podía sembrar el cultivo hasta en enero y ahora no, porque las lluvias de "norte" han ido desapareciendo al pasar los años; los ganaderos con acceso a créditos han probado una gran cantidad de pastos y han hecho cambios en el rebaño, buscando un animal más fuerte, con una superficie de pastos bajo riego con altos costos de mantenimiento; mientras que los pequeños y medianos ganaderos suplementan el ganado con maíz amarillo, usando el agua destinada para el consumo del hogar principalmente; como alternativa para mitigar la variabilidad climática en la región.

En este orden de ideas, Olivares et al (2012) indicaron que los agricultores de las comunidades agrícolas de la Mesa de Guanipa aseguran que las lluvias de los últimos años han sido lluvias irregulares, tanto en la época de invierno como en la época de "norte"; caracterizada por la fecha tardía del periodo lluvioso (finales de junio) en el sur de Anzoátegui; mencionan que también la cantidad de lluvia y la ocurrencia de períodos secos es muy variable y que repercute considerablemente en las fases más delicadas del cultivos como lo son la germinación y floración. Los pequeños y medianos ganaderos han tenido que ajustar su sistema de producción, incluyendo cultivos como maíz amarillo para suplementar los animales en el verano en forma de soca, algunos poseen equipos de riego en pequeñas superficie para producir alimento destinado al ganado.

Por otra parte, la información proporcionada a través de los bioindicadores climáticos continúa siendo en varios lugares del altiplano de Bolivia, una herramienta de planificación agrícola. En principio, el conocimiento local del pronóstico ayuda a tomar decisiones a los agricultores, al conocer el comportamiento de la tendencia de las lluvias y de la probabilidad de ocurrencia de heladas y así elegir los lugares adecuados de siembra (pampas o laderas), la orientación de los surcos, las variedades a utilizar en la gestión agrícola, así como la época de siembra (temprana, intermedia o tardía), desafiando la ciencia agrícola aquellos años en el que los indígenas bolivianos producían en sequía, debido a que la orientación de los surcos corre perpendicular a la ladera, surcándola verticalmente desde arriba hacia abajo permitiendo la captura de la escasa agua disponible.

En la comunidad de San Dionisio de Nicaragua, existe una consciencia clara por parte de los agricultores acerca de la fecha de siembra temprana, tan pronto se regularicen las lluvias, pero muchas veces no pueden; pues dependen de equipo de preparación de tierra los cuales son de uso comunitario. Muchos de ellos han diversificado la producción, caracterizados por la cría de especies menores como ovejos, porcinos, aves. Se desarrolla un 60% de siembra de caña de azúcar, todas las musáceas, café y los rubros de hortalizas.

3. Construcción colectiva del conocimiento

Comunidad de Coripata, Provincia Nor Yungas del Departamento La Paz, Bolivia

Uno de las aspectos vinculados con la espiritualidad de las comunidades agrícolas indígenas esta representado por los ritos, en particular en esta comunidad boliviana existe un rito que realizan con las semillas asexuales de papa las cuales tienen mucha importancia en la agricultura familiar, este rito esta asociado a la vigorización o 'ruta' de las semillas de papa, que consiste en cruzar semillas para lograr resistencia frente a las plagas mas fuertes en la zona productiva. Este ritual debe hacerse en un tiempo propicio, no pueden sembrar en luna llena porque genera menos probabilidades de alcanzar la reproducción de la papa. Lo ideal para la siembra es realizarla en las fases lunares de Cuarto Menguante y el Cuarto Creciente, lo cual garantiza que la semilla alcance la emergencia con vigor dando 'un macollo bueno'.

Los participantes describen al zorro (Vulpes vulpes) como un bioindicador climático: el sonido del zorro indica en gran medida la aparición de las lluvias en la zona, en este sentido, cuando el zorro comienza a aullar medio atragantado (sonido interrumpido) quiere decir que este año se espera buena lluvia, por el contrario, si el zorro maúlla con un sonido nítido, se espera un año seco, pero eso también depende de la región boliviana. En esta comunidad la cultura y creencias están íntimamente ligadas a los procesos productivos.

También, se mencionó al pasto chillihua (Festuca dolichophylla) como bioindicador climático, de esta planta se observa cuidadosamente el aspecto y color del tallo, color, durante los meses de octubre a diciembre, si se observa el tallo con apariencia transparente y tuviera "escamas", esto indicaría que la distribución de lluvias será normal y por ende la producción agrícola en la zona también será buena. Por su parte, Quispe y Tejada (2006) validaron este bioindicador en las comunidades Yapuchiris de Bolivia, donde la maduración de las semillas también es una característica observada para predecir el estado del tiempo, es decir, al observar granos grandes significa que la producción de quinua será optima. Tradicionalmente los granos de quinua se tuestan y con ellos se produce harina. También pueden ser cocidos, añadidos a las sopas, usados como cereales.

En este orden de ideas, se determinó que la especie de planta perteneciente a la familia Captaceae denominada Sank'ayu (Echinopsis maximiliana Heyder Ex A. Dietr), es un bioindicador ampliamente utilizado, generalmente se observa desde julio hasta septiembre, aunque puede variar de una zona a zona, en la planta se observa cuidadosamente la primera, segunda y tercera floración más la fructificación completa. Esto se relaciona con los periodos de siembra. Si los frutos de esta planta fueran afectados por el frío y no llegaran a madurar, significa que en ese periodo no debe sembrarse por que habrá heladas y las lluvias serán irregulares en la región.

Comunidad Cantón La Canoa del Departamento Usulutan en El Salvador

El clima para los productores de la comunidad es uno de los aspectos muy importantes para la siembra de cultivos. De ello depende el tipo y variedades de cultivo a practicar. Para los habitantes de esta comunidad, las chiltotas (Icterus Pectoralis) son consideradas como bioindicadores climáticos, estas son aves que de acuerdo a la ubicación del nido en el árbol, se puede determinar con certeza que tan intenso será el invierno, si las aves realizan sus nidos a pocos metros de altura en el tronco del árbol, esto es indicativo de que se aproxima un invierno caracterizado por fuertes lluvias y bajas temperaturas. En caso opuesto, si los nidos se observan en la copa o en las ramas altas quiere decir, que se esperan condiciones climáticas normales para el invierno, sin eventos extremos que repercutan en la producción agrícola.

También, en esta misma localidad de El salvador, existe la observación del comportamiento de las aves llamadas azacuanes (Buteo Swainsoni), estas son aves que habitad en el ecosistema natural de la región, de acuerdo a los relatos indicados, las aves tienden a migrar hacia el otro extremo de la región en época de invierno, esto indica para muchos agricultores, el comienzo del invierno en la zona, lo cual le genera una aproximación de las labores que debe realizar en campo. Estas aves se movilizan durante unos dos o tres días aproximadamente de un punto a otro.

Comunidad Santa Rosa del Aguaray, Departamento San Pedro de Paraguay

Particularmente en la comunidad de San Rosa del Aguaray, el cultivo de ajonjolí, se ha visto afectado en los últimos años durante la etapa de floración por las sequias que han generado retraso en la aparición de los brotes florales, en ocasiones productores han perdido la cosecha. Una manera de planificar el cultivo en esta zona es basándose en las fases lunares. Se determinó que las fases de luna menguante es la más importante. Según las creencias, la luna menguante, es la fase más adecuada para realizar las labores de siembra debido al normal crecimiento y desarrollo de los cultivos sin ataques severos de plagas y enfermedades. Esta fase lunar es idónea para cortar palmas y madera, ya que los materiales serán más duraderos.

Comunidad San Dionisio, Departamento Matagalpa de Nicaragua

En esta región es muy común el uso de la Chicharra (Quesada gigas Oliver) como bioindicador climático, las llamadas chicharras son insectos de monte y por lo general se ubican en los arboles, la alta intensidad del sonido de estos insectos indica que habrá lluvias prolongadas durante unos días, es decir se esperan días nublados con precipitaciones moderadas. Por su parte, si el sonido del insecto no es muy fuerte, esto es indicativo de que las lluvias no tendrán una duración larga.

Así mismo, para algunos agricultores de la comunidad San Dionisio; la creencia de sembrar maíz el día de San Juan celebrado el 23 de junio, les da una buena producción agrícola y de especies ornamentales tradicionalmente cultivadas en la zona. Esta tradición tiene años en el sector y tiene una amplia aceptación en la gran mayoría de los productores.

Comunidades Kari´ña Mapiricure y Bajo Hondo, estado Anzoátegui en Venezuela

Los agricultores de las comunidades indígenas perciben los cambios climáticos con el uso de bioindicadores climáticos, información que es trasmitida de padres a hijos y/o conocidos en la materia, convirtiéndose esta en un arte que pertenece a los saberes populares.

Dentro de esta perspectiva, el uso de bioindicadores climáticos tales como: La luna en su fase lunar cuarto creciente y menguante, el bachaco (Atta laevigata F. Smith) y el congorocho denominado ciempies perteneciente a la clase Chilopoda, son algunos bioindicadores que permiten describir el comportamiento de la fauna y la flora, la dinámica astronómica y otras manifestaciones de la naturaleza ante los eventos meteorológicos, los mismos sirven para determinar la aparición de las lluvias en la zona representa la clave para el éxito de la actividad agrícola, debido a que condiciona el momento para realizar la preparación del suelo, siembra, aplicación de productos y cosecha. Estos indicadores aunados al relámpago, la chicharra y el pájaro tijereta también fueron caracterizados y descritos por Olivares (2011).

De todos los bioindicadores manifestados por la cultura indígena Kari´ña, la luna (Nunno), representa el mundo en el cual se basan todas y cada una de las actividades que desarrollan tales como: la siembra, cosecha, cacería, construcción de viviendas, artesanías y otras. Dentro de esta perspectiva, Se determinó que las fases de luna menguante y la luna creciente son las más importantes, la luna menguante, es la fase más adecuada para realizar las labores de siembra debido al normal crecimiento y desarrollo de los cultivos; es considerada por los Kari´ñas como la más adecuada para realizar las labores de cosecha, preparación, conservación y consumo de alimento, así como también, la elaboración de herramientas de trabajo.

Con relación a los bachacos, la presencia de las alas en la zona indican que las lluvias ser aproximan con buena cantidad y distribución en el tiempo. El congorocho por su parte, genera un corte en la planta observado como un daño a la hoja, si el daño lo genera en el ápice de la planta, esto es indicativo de que las lluvias en la zona serán adecuadas para la siembra y las labores agrícolas. Estos representan bioindicadores que permiten una orientación del agricultor o trabajadora del hogar en la realización de las labores cotidianas o agrícolas.

Estos resultados coinciden con los indicados por Rivero et al. (2002) los cuales establecen que los habitantes de comunidades Kari´ñas se basan en la antigua técnica de la agricultura de conuco, la recolección estacional, la caza y la pesca influenciada por sus creencias ancestrales y manifestaciones de la naturaleza. Así mismo, Ramírez (2001) establece ciertos aspectos relacionados con la manera de adaptación, producción y percepción del ambiente los cuales llevan implícita la necesidad de conocer el funcionamiento de la Naturaleza (manifestaciones de la fauna, flora, ancestrales), la constitución de los objetos, la organización social y el saber popular unido a la vida cotidiana y al trabajo.

Los participantes de las comunidades identificaron nueve bioindicadores, información que posteriormente podrá ser debidamente caracterizada y validada en la búsqueda de indicadores más estables y con mayor grado de confiabilidad para la generación y uso de información local a largo plazo. Estos bioindicadores se presentan en el Cuadro 2.

 

Cuadro 2. Matriz de identificación de los bioindicadores climáticos usados por los productores en comunidades agrícolas indígenas latinoamericanas.

Bioindicador

País

Momento de observación

Característica

Zorro

(Vulpes vulpes)

 

Bolivia

Mayo-junio

El sonido interrumpido emitido por el zorro indica que las lluvias serán adecuadas en cantidad y distribución

Pasto chillihua (Festuca dolichophylla)

 

Bolivia

Octubre a Diciembre

Tallo con apariencia transparente  esto indicaría que la distribución de lluvias será normal

Sank’ayu

(Echinopsis maximiliana Heyder Ex A. Dietr),

 

Bolivia

Julio a Septiembre

Si los frutos de esta planta fueran afectados por el frío, significa que en ese periodo no debe sembrarse

Chiltotas

(Icterus Pectoralis)

 

 

El Salvador

Noviembre- Diciembre

Los nidos a pocos metros de altura en el tronco del árbol, indican un invierno caracterizado por fuertes lluvias torrenciales

Azacuanes

(Buteo Swainsoni),

El Salvador

Noviembre

La migración de las aves indican el comienzo del invierno en la zona

Congorocho

(Ciempies)

 

Venezuela

Desde Mayo a noviembre

Percepción del tiempo atmosférico, el daño en el ápice de la planta indica que las lluvias serán buenas.

El Bachaco

(Atta laevigata)

 

Venezuela

Desde Mayo a noviembre

Presencia de alas en el insecto indica que las lluvias serán buenas en cantidad y distribución.

La luna

Venezuela y Paraguay

Durante todo el año.

 

Fases lunares

 

La chicharra (Quesada gigas Oliver)

 

Nicaragua

Desde Marzo a Mayo

El sonido del insecto

 

 

CONCLUSIONES

Los agricultores de las comunidades rurales de los países latinoamericanos perciben los cambios climáticos con el uso de bioindicadores climáticos, información que es trasmitida de padres a hijos y/o conocidos en la materia, convirtiéndose esta en un arte que pertenece a los saberes populares. Bajo el enfoque de investigación participativa, este estudio representa un herramienta para la gestión del riesgo climático en los sistemas de producción agrícolas, la cual está fuertemente vinculada con el derecho de acceso a la información y el conocimiento, que implica el empoderamiento de las comunidades a partir de la democratización del conocimiento permitiendo involucrar a los productores en la construcción social colectiva de estrategias de ocupación del territorio para la reducción de la vulnerabilidad climática en la región.

Se detectaron manifestaciones de la naturaleza (animales, la luna, insectos, aves y creencias), estos representan una estrategia viable para predecir las condiciones climáticas en la zona, apoyando la planificación y la toma de decisiones en la actividad agrícola. Se evidencia que existe una influencia significativa de la gran variabilidad climática de los países latinoamericanos andinos que afecta la producción agropecuaria, haciendo de ella una actividad de alto riesgo. Es por esto, que el uso de algún tipo de predicción para minimizar sus efectos, representa actualmente una manera viable y cultural de mantener los saberes populares en las comunidades.

Con toda la información presentada en este estudio sobre los indicadores climáticos que se utilizan en comunidades agrícolas latinoamericanas se pretende avanzar en la verificación de los supuestos de los agricultores y el grado de error en sus predicciones climáticas, así como en el uso de estrategias tecnológicas, sociales y los procesos del conocimiento para predecir los cambios del tiempo atmosférico o clima, como actos de resiliencia (capacidad de resistencia y respuesta) para ser menos vulnerables en su producción agrícola.

AGRADECIMIENTOS

Resulta conveniente agradecer enormemente el esfuerzo y la dedicación de cada uno de los estudiantes latinoamericanos que participaron en este estudio, en especial a: Marina Mamani, Martha Luz Ramírez, Claudia Azucena Sánchez, Jimmy Gerardo Ayala, Víctor Enrique Cerda, Bianca del Rosario Angulo, Rosmary Williams, Ricardo Rodrigo Meza, Andrés García Tenorio, bajo el apoyo técnico y económico de la Sociedad Venezolana de Agrometeorología (SVAGROMET)  y los profesores del IUTJAA Pariaguán y El Tigre (Prof. Thais Hernández y Prof. Juan Hernández), quienes hicieron posible esta investigación que permitió divulgar las tradiciones, culturas, conocimientos locales y ancestrales de nuestros pueblos de América Latina.

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